Julio Mora, dirigente de la alimentación de Río Negro, en vez de defender a los obreros aprieta a quienes levantan la voz

Por corresponsal

La mayoría de los trabajadores de Pollolín se siente ofendida por la actitud violenta, provocadora e irrespetuosa del dirigente del gremio de la alimentación, Julio Mora, que en vez de defender sus derechos patotea a los compañeros que cuestionan sus políticas de colaboración con los empresarios.  

Días atrás, Mora se presentó, en compañía de tres delegados sindicales del establecimiento, en el sector laboral del operario Carlos Reyes, contra el que se dirigió, mediante insultos, agravios y la amenaza de golpearlo fuera del trabajo. Para culminar su “obra”, Mora le escupió la cara al compañero.  

No es la primera vez que este gremialista actúa de manera violenta e intempestiva contra laburantes de base. Meses atrás atacó a otro operario de Pollolín, en uno de los comedores de la empresa, cuyos directivos ignoraron los reclamos de ambos compañeros. Mora es uno más del “staff” gerencial, una especie de capataz gremial.  

Los trabajadores y trabajadoras de Pollolín no pueden dejar pasar estos atropellos, deben rechazar las persecuciones, el maltrato, el hostigamiento y las amenazas, provengan de los funcionarios de la empresa o de estos dirigentes sindicales. ¡Si las dejan pasar, ser convertirán en esclavos de los ricos y poderosos, que ganan fortunas pisándoles las cabezas a los de abajo!  

Cómo afiliados del sindicato, los operarios y las operarias de Pollolín deben, sí o sí, exigirles a las autoridades del mismo que investiguen estos hechos y sancionen a sus responsables, que no pueden estar al frente de una institución obrera, cuyo objetivo no es defender a la patronal, sino a las bases. 

Volver a página principal

 

Comentarios