Jujuy, un antes y un después en la situación política nacional, porque comenzó el ascenso de las luchas obreras y populares


Por Damián Quevedo 

La reforma constitucional -o más bien el intento de consumarla- por parte del gobernador jujeño Gerardo Morales, desató una ola de protestas que se convirtieron en una pueblada y la nacionalización del conflicto. La repercusión política de todos esto es muy grande, razón por la cual se organizaron decenas de movilizaciones solidarias en otras provincias.  

Los principales partidos patronales se vieron obligados a meterse en una discusión incómoda, en plena campaña electoral. La presión social, a pesar de la represión salvaje, hizo retroceder a Morales y obligó a la burocracia sindical de CTERA a convocar al primer paro nacional bajo este gobierno. ¡No cabe duda de que la situación política y social tiene características excepcionales! 

Como Macri en el 17, Morales se vio fortalecido políticamente y avanzó con su agenda de reformas, Constitución incluida, antes del traspaso del mando, previsto para diciembre. El corazón de la reforma apunta a regular la protesta social y el control de las tierras de las comunidades originarias ricas en recursos naturales. El negocio del litio. La primera tanda de protestas, el domingo, fue acompañada de represión e hizo prometer al gobernador que revisaría dos artículos del proyecto[1] 

Jujuy es el comienzo de un cambio en la situación política, una modificación crucial en la correlación de fuerzas, que favorecerá a la clase obrera y el pueblo en lucha. El gobernador de Jujuy creyó que tenía la fortaleza suficiente como para lanzarse a una batalla decisiva, pero quedó bien en claro que no tenía condiciones para asegurarse la victoria.  

El triunfo de Morales en las elecciones no reflejó el estado de ánimo social ni fortaleció a su gobierno, que cuando intentó ponerse en el centro para demostrarles a los capitalistas que está en condiciones de imponer las medidas de ajuste que estos requieren, se topó con una resistencia obrera y popular inédita.  

Gerardo Morales inició una batalla que el resto de los partidos patronales no estaban dispuestos a dar aún, porque saben que si salen derrotados significará una derrota para toda la clase capitalista. La burguesía, de conjunto, necesita un ajuste mucho mayor que el actual, pero está debilitada para lanzarse a esa pelea de fondo contra la clase obrera.  

Por esa razón, Jujuy plantea un combate estratégica para los capitalistas y los trabajadores, que si derrotamos la reforma de Morales y el peronismo, pondremos contra las cuerdas a las clases dominantes y condicionaremos al próximo gobierno. El triunfo de esta lucha puede ser la chispa que haga explotar un nuevo y más potente Argentinazo.  

Desde la izquierda revolucionaria debemos solidarizarnos con los docentes y el pueblo de Jujuy, convocando a la nacionalización de la rebelión. La campaña electoral del FITu debe tener como centro esta orientación, porque hay condiciones excepcionales para disputarles la dirección a los partidos de la burguesía y los burócratas traidores.  



[1] Perfil 20/06/2023

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