Las organizaciones de izquierda que se niegan a caracterizar a China como una potencia imperialista, desarman al movimiento de masas


Por Juan Giglio

Días atrás llegaron al país dos altas representantes del gobierno yanqui, la segunda del Departamento de Estado -Wendy Sherman- y la jefa del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de ese país -Laura Richardson- ambas coincidieron en “recomendarle” al gobierno que se “aleje de China”! Pocas horas después voló por los aires el jefe de asesores de la presidencia, Antonio Aracre, íntimamente ligado a la gran potencia asiática, ya que, durante años, fue el CEO de Syngenta, una multinacional controlada por capitales chinos.

Mientras sucedía todo esto, Lula y varios de sus ministros mantenían entrevistas con Xi Xin Ping y otros líderes del PCCh, con el propósito de consolidar relaciones comerciales y financieras. Al mismo tiempo, Sergei Lavrov, ministro de relaciones exteriores de Putin -el gran aliado de China- desembarcaba en Brasil y otros países del continente con intenciones parecidas. Estos movimientos demuestran que China está compitiendo por los mercados sudamericanos, que es exactamente lo mismo que está haciendo en otros continentes.

La gran potencia, que disputa este lugar con los Estados Unidos, dejó hace tiempo de ser un mero proveedor de mercancías baratas, para convertirse en un exportador de bienes altamente elaborados y capitales, que circulan a lo largo y a lo ancho del planeta. Para consolidar esa dinámica, los jefes del PCCh, ademas de diseñar y construir la “Ruta de la Seda”, se preparan para una confrontación militar directa con los yanquis, realizando provocaciones en el mar que rodea a Taiwan.

A pesar de las cifras y hechos que demuestran el altísimo y sofisticado desarrollo industrial, comercial y financiero de China, todavía existen partidos de izquierda que niegan su carácter imperialista. Esta negativa no es una cuestión menor, ya que al no caracterizar esa potencia como imperialista, estas organizaciones le terminan asignando el papel de un país oprimido, que al ser atacado por el imperialismo yanqui debe ser defendido, como Argentina en la época de la recuperación de las Malvinas.

La caracterización de estos partidos empalma con la que tienen los stalinistas y otros sectores, que dicen que China y Rusia estarían jugando un papel progresivo porque rompen la “hegemonía” estadounidense, promoviendo la existencia de un mundo “multipolar”, en el que habría mayores posibilidades de desarrollo para las semicolonias. ¡Este análisis es equivocado, porque la guerra comercial entre potencias -y la más directa, que se aproxima- es una confrontación contrarrevolucionaria para rapiñar mercados, que cuando caen en manos de uno u otro imperialismo, son igualmente saqueados y explotados!

Ni los yanquis, ni los chinos, ni los rusos, japoneses o europeos juegan un papel progresivo, ya que la crisis del sistema capitalista los obliga a aplicar una misma política hacia la clase obrera, que es la de súper explotarla para garantizar un aumento tal de la productividad que les permita frenar la caida de la tasa de la ganancia y mantener su "competitividad". ¡Hay que trazar rayas con todos los imperialistas, diciéndole al movimiento de masas que ha que conquistar la segunda y definitiva independencia, echando a patadas a todas las potencias!

Esta línea, que se expresa en consignas -¡Ni yanquis ni chinos! ¡Liberación o dependencia! y otras similares- no es asumida ni agitada por los partidos que minimizar el rol de China y Rusia -como el PTS, el PO o el PSTu- que niegan el carácter imperialista de estos países. Al hacerlo, estos grupos terminan creando ilusiones en que de la mano de otro imperio Argentina podría salir de la crisis. ¡Desarman a la clase trabajadora, frente a la ofensiva imperial de estos países, que se juegan a reemplazar a los viejos imperios para hacer exactamente lo mismo!

Desde CS proponemos abrir el debate en torno a esta cuestión, que será crucial para el desarrollo de la izquierda revolucionaria en el período que se avecina, pleno de grandes rebeliones debido a la crisis terminal del Capitalismo. En setiembre, nuestra Corriente Comunista Revolucionaria Internacional, realizará su Congreso Mundial en Argentina, a través del cual convocaremos a todas las corrientes que se reclaman del socialismo y la revolución a debatir abiertamente sobre este tema.

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