Francia: ¡Por una Huelga General Indefinida!
¡Hay que profundizar la lucha para frenar la reforma de
pensiones y al gobierno de Macron!
Declaración de la Corriente Comunista
Revolucionaria Internacional, CCRI , 21 de marzo de 2023, www.thecommunists.net
(http://www.thecommunists.net/)
1.
Francia se
encuentra en un punto de inflexión. Macron solo pudo forzar la aprobación de la
reforma de pensiones, invocando el antidemocrático artículo 49.3, que permite
que un proyecto de ley en el parlamento se apruebe sin votación. Después de
esto, su gobierno sobrevivió a duras penas a una moción de censura, que obtuvo
278 de los 287 votos necesarios para su aprobación. Tal debilidad por parte del
gobierno refleja que más del 80% de la población se opone a la reforma de
pensiones y más del 70% exige la renuncia del gobierno. Incluso los
comentaristas burgueses se ven obligados a reconocer que Macron y su gobierno
están maltratados y han perdido legitimidad pública.
2.
Este es el
resultado de una serie de luchas de masas que incluyeron seis días nacionales
de acciones. El 7 de marzo, unas 700.000 personas se manifestaron en París y
3,5 millones en todo el país, el mayor día de protesta desde varias décadas.
Además, ha habido una serie de huelgas y bloqueos de los trabajadores del
sector del petróleo, gas, electricidad, puertos y transporte. Los trabajadores
del saneamiento y los recolectores de basura de París también están en huelga
desde hace más de dos semanas. Además, muchos estudiantes están apoyando el
movimiento con sus propias protestas. Otro día de movilización nacional tuvo
lugar el 23 de marzo. De particular importancia es el hecho de que en los
últimos días, huelgas salvajes, así como manifestaciones callejeras espontáneas
y militantes se han extendido por todo el país.
3.
La debilidad del
gobierno, su pérdida de legitimidad pública, la ola de luchas de masas que
incluyen acciones directas, expresan que Francia está cerca de una situación
prerrevolucionaria. Tal desarrollo es de crucial importancia para la lucha de
clases en Europa e internacionalmente. Este es el caso no solo porque Francia
es un país importante en el continente, sino también porque estos
acontecimientos tienen lugar en medio de dos crisis mundiales: a) una crisis
bancaria y bursátil que se ha extendido desde Nueva York a Londres, Shanghái y
Tokio y b) la guerra de Ucrania en curso con sus consecuencias para la
aceleración de la rivalidad entre las grandes potencias inter imperialistas.
4.
El problema central
de la situación actual es la crisis de la dirección obrera. La crisis del
capitalismo, y en particular la crisis del gobierno de Macron, está mucho más
avanzada que el proceso de creación de órganos auténticos e independientes de
los trabajadores y la juventud. Este desarrollo desigual es el factor principal
por el cual el gobierno sigue en el poder y por el que podría llegar a imponer
la reforma de las pensiones. En varias empresas, los trabajadores se reúnen
regularmente para discutir y decidir sobre los próximos pasos de la lucha. Sin
embargo, tales iniciativas siguen estando limitadas a los niveles locales.
5.
Ha habido
iniciativas prometedoras para vincular dichos comités locales con el fin de
avanzar hacia una huelga general como la Réseau de la Grève Général (Red para
la Huelga General) que ha sido impulsada por la organización trotskista Revolución
Permanente. Sin embargo, tales iniciativas aún se encuentran en sus primeras
etapas y, por ahora, los sindicatos y los partidos reformistas son la fuerza
dominante a nivel nacional.
Las más importantes entre estas fuerzas son dos federaciones
sindicales -la ex-estalinista CGT y la moderada socialdemócrata CFDT- así como
la alianza parlamentaria NUPES, que está dirigida por la LFI de Jean-Luc
Mélenchon pero que también incluye al Partido Socialista, el Partido Comunista
y los Verdes. Estas fuerzas burocráticas quieren limitar la lucha a unas
jornadas de acciones simbólicas y limitadas respectivamente a los cauces
parlamentarios. No es casualidad que la dirección sindical evitara
deliberadamente organizar cualquier manifestación masiva en los días previos a
la moción de censura en el parlamento, ya que no querían “interferir en la
política”.”.
6. La
tarea decisiva ahora es superar la estrategia infructuosa e impotente de tener
movilizaciones simbólicas de un día. Como ya subrayamos desde la CCRI, a
principios de febrero, es crucial avanzar aquí y ahora hacia una huelga general
indefinida para frenar la reforma de las pensiones, que debe ir más allá de las
cuestiones puramente económicas y exigir la caída del régimen de Macron. Los
socialistas deberían abogar por la creación de un gobierno obrero basado en
órganos representativos del movimiento de masas contra la reforma de las
pensiones.
7.
Los socialistas
deben combinar la lucha por una huelga general con el apoyo a la formación de
comités de acción independientes en los lugares de trabajo y barrios que deben
estar vinculados por consejos de coordinación regionales y nacionales basados
en delegados. Estos comités podrían convertirse en una alternativa a la
burocracia y frenar a los líderes traidores para contener y desviar la
movilización. También podrían servir para que los trabajadores organizados en
los sindicatos tengan una dirección alternativa que les permita confrontar a
sus líderes y reemplazarlos por otros que organicen la huelga general junto con
los comités de auto organización independientes. Mientras que los comités no
puedan reemplazar a la burocracia, deben presionar a las direcciones sindicales
para que apoyen la huelga general con todos sus recursos materiales. Sin
embargo, dado que los líderes sindicales son reacios a apoyar una acción de
estas características, los socialistas deben trabajar para organizar acciones
de masas de forma independiente siempre que sea posible. Además, es urgente
organizar unidades de autodefensa para proteger huelgas y manifestaciones
contra la violencia policial.
8.
Lo que es más
importante, los socialistas deben trabajar hacia la creación de un nuevo
partido obrero revolucionario que organice la vanguardia independientemente de
la burocracia reformista y los estúpidos centristas. Este nuevo partido debería
luchar por un programa anticapitalista, es decir, por la expropiación de las
corporaciones más importantes, bajo el control democrático de los trabajadores,
y por el derrocamiento de la clase dominante a través de una revolución
socialista.
9.
En la fase actual, desde
la CCRI consideramos crucial vincular las luchas económicas –como la de la
reforma de las pensiones– con una estrategia política. Esto significa que los
socialistas deben defender, por un lado, la lucha por un gobierno obrero y, por
otro lado, una perspectiva internacionalista y antiimperialista. Este último
incluye el apoyo a la resistencia popular en las antiguas colonias de África
para la expulsión de las tropas francesas. Asimismo, llamamos a ponerse del
lado de Ucrania en su guerra de defensa nacional contra la invasión de Putin.
Tal apoyo a Ucrania no implica ningún apoyo político al gobierno burgués de
Zelensky ni a las sanciones occidentales. Nosotros decimos: ¡Contra el
imperialismo ruso y contra la OTAN!
10. Desde la CCRI convocamos a todos los activistas que estén de acuerdo con tal estrategia a unir fuerzas en la construcción de un nuevo partido de la revolución socialista a escala nacional e internacional.

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