Desdoblamiento cambiario, en el gobierno están discutiendo la posibilidad de pegarle un golpe durísimo al salario obrero
Por Damián Quevedo
En medio de una
espiral ascendente de precios y trifulcas cada vez más intensas dentro del oficialismo,
desde el gobierno salieron a negar los rumores de un desdoblamiento cambiario
inminente. Esta idea surge de la presión de los capitales, que pretenden tener
un mayor acceso a los dólares para importar insumos y abaratar costos de
producción. Una oficialización de los tipos de cambio existentes sería, en los
hechos, una devaluación brusca, es decir una violenta baja del salario real.
Tres fuentes de distintos despachos oficiales
negaron a Ámbito que el Gobierno vaya a encarar un desdoblamiento cambiario.
Los rumores sobre una modificación en el esquema del mercado de cambios volvieron
a tomar impulso este lunes, pero en el Ministerio de Economía explicaron que,
si bien se trabaja en medidas, este instrumento no forma parte del paquete en
análisis.[1].
El combo de
sequía e inflación, con un marcado freno de la economía y la escasez de dólares
legítimos, es decir que provengan de la producción y no de préstamos, pone al
gobierno contra la pared, el Banco Central
vendió hoy US$261 millones, acumula pérdidas por US$1132,5 millones en el mes y
US$2222 millones en el año[2].
El hecho de que se
hayan filtrado estas versiones, significa que en el ministerio de economía no
existe acuerdo sobre qué hacer con la inflación y evidentemente no tienen idea
de cómo seguir. La probabilidad de una devaluación brusca es grande, ya que la
crisis hace que los capitalistas presionen, y, en ese sentido, el único medio
que tienen para recuperar ganancias es ir sobre el salario. ¡Un “sinceramiento”
del tipo de cambio implicaría una caída mucho más rápida del peso y del poder
adquisitivo de la mayoría de los trabajadores!
Este tipo de
medidas se implementaron en dos momentos de profunda crisis en la historia
reciente de este país. Una fue en septiembre de 1971 y la otra, en octubre de
1987. En ambos casos, la dinámica económica posterior llevó a dos situaciones
de ajuste salvaje, el Rodrigazo y la hiperinflación de 1989.
El contexto
internacional en el que se desenvuelve la crisis local, es mucho peor que en
aquellos años. La quiebra de algunos de los bancos más importantes del mundo y
la posibilidad real de que esta dinámica continúe, sumada a la recesión y la
tendencia a una guerra o serie de guerras, empuja al gobierno a acelerar el
ajuste incluso contra su voluntad.
Estamos a pocos
meses de las elecciones presidenciales y ningún gobierno quiere tomar medidas
antipáticas en ese contexto, sin embargo la crisis es tan grande que Alberto
está al borde de hacerlo. Es por eso, que las próximas batallas entre las
patronales serán decisivas, no solo para mantener nuestras condiciones de vida,
sino para el futuro de la humanidad.

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