Crisis financiera, otra crisis de súper producción, pero mucho más peligrosa para el capitalismo que las anteriores


Por Damián Quevedo

A pesar de los avisos de salvataje y de la fusión anunciada entre varios bancos privados y el Banco Nacional Suizo, el temor en los mercados persiste ante la certeza de que, sin esta operación de salvataje, el Credit Suisse quebraría irremediablemente.

La crisis financiera desatada la semana pasada por la quiebra del Sillicon Valley Bank continúa haciendo crujir las bolsas de valores mundiales. Este lunes, las acciones del banco Credit Suisse y las del UBS se desplomaron en la bolsa suiza y en la preapertura de Wall Street, a pesar del anuncio de fusión de los dos bancos privados más importantes del país helvético, con el respaldo del Banco Central Europeo y la Reserva Federal de Estados Unidos.

En la bolsa suiza y en el pre market de Wall Street, el Credit Suisse se desplomaba 60 por ciento, mientras que el UBS perdía 8 por ciento en la bolsa suiza y en la pre-apertura de la bolsa neoyorquina[1].

El Credit es uno de los 30 bancos sistémicos en el mundo, donde las principales empresas -las más grandes multinacionales- tienen inversiones en esa institución financiera. Eso significa que la crisis bancaria tiene una base en la llamada economía real, en la producción de mercancías, que es donde se encuentra la base de esta serie de quiebras.

Los intentos de resolver esta situación por la vía monetaria -mayores regulaciones o subas de las tasas de interés- como hizo recientemente la Reserva Federal de EEUU, no hacen más que avivar el fuego, porque no resuelven el problema central, que es la ausencia de mercados para ubicar los productores que están sobrando. ¡Queda claro que esta es otra crisis de sobreproducción!

Con las medidas de salvataje tomadas por los gobiernos, estos afirman que la crisis está controlada y que la sucesión de quiebras se frenará, que es exactamente lo mismo que afirmaron, incluso varios economistas que ganaron el Nobel, inmediatamente después de otras quiebras que conmovieron al planeta, como las de 2008, que empezó con el Lehman Brothers.  

Una clara señal de que este derrumbe aún no termina, es la caída del dólar y las desesperadas medidas de la entidad financiera central de EEUU, la FED. La famosa suba de tasas de interés, que buscó atraer a los capitalistas hacia los bonos de deuda yanquis para subir el “valor” del dólar y frenar la inflación, duró apenas unos días.

Hoy, con la serie de quiebras los capitalistas se están volcando nuevamente al oro, que siendo un tradicional valor refugio ha subido más de 9% desde el colapso del Silicon Valley Bank (SVB) hace diez días. Esta caída y el pánico creciente en los mercados se manifestó claramente en la última medida de la FED, que aprobó las transacciones financieras en dólares con vencimientos diarios.

En un comunicado oficial, emitido en Washington, la Fed y sus pares indicaron que la medida se tomó "para mejorar la efectividad de las líneas swap para proporcionar financiamiento en dólares estadounidenses. Los bancos centrales que actualmente ofrecen operaciones en dólares estadounidenses acordaron aumentar la frecuencia de las operaciones con vencimiento a 7 días de semanales a diarias", indica el documento conjunto[2].

Esto significa que los capitalistas no confían en las entidades financieras, que ellos mismos crearon y no quieren dejar dinero en estas por más de 24 horas. De esa manera promueven, en los hechos, una vorágine financiera que es propia de los peores momentos de crisis, aunque los funcionarios no lo quieran reconocer.

La batalla que está llevando adelante la clase obrera francesa es el primer ensayo de lo que debemos hacer los trabajadores para enfrentar esta crisis sin precedentes, ya que la única medida que tienen en mente los capitalistas es profundizar el ajuste, atacando con fiereza al salario y las conquistas históricas de la clase obrera.



[1] Página12 20/03/2023

[2] Ámbito Financiero 20/03/2023

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