Rosario: narcotráfico y capitalismo, dos caras de la misma moneda

Imagen: la banda de los "Monos", un grupo de capitalistas que disputa el mercado producción y distribución de drogas en Rosario, tan capitalista como aquellos otros que operan en la "legalidad" con métodos similares a estos.

Por Damián Quevedo

Días atrás se generó una polémica entre el ministro de seguridad, Aníbal Fernández y el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, en torno al aumento de los crímenes, debido a la presencia de bandas de narcotraficantes que operan con la misma metodología que en Brasil o Colombia. "Aníbal Fernández nos pide que las provincias nos encarguemos de delitos federales como el narcotráfico. Eso demuestra que el Gobierno nacional abandona Rosario. Sólo falta que le pidan a Santa Fe custodiar las fronteras del país para que no entren armas o drogas", apuntó Perotti . 

Las chicanas y acusaciones entre funcionarios no abordan ni por asomo, la centralidad del problema. La producción y comercio ilegal de drogas es una rama del capitalismo, como la otra, que opera en la legalidad -la Big Pharma- siendo tan mafiosa como esta. La única diferencia entre ambas, es que la primera es considerada formalmente un delito. 

Por esta razón, quienes se dedican a la producción y venta de estas mercancías, son, en apariencia, perseguidos por el Estado. Sin embargo, la realidad es que el narcotráfico no podría existir, siendo ilegal, sin el entrelazamiento y el arraigo que tiene en todo el Estado capitalista. ¡Jueces, diputados y policía forman parte de un negocio que tiene la compra de funcionarios públicos como parte de su costo de producción! 

Los capitalistas dedicados a industrias legales, aportan impuestos al Estado, los narcotraficantes también, pero “bajo cuerda”. Todas las fracciones de la burguesía sostienen el mismo Estado, sea cual sea la rama de la producción que manejen. Los narcos compiten violentamente por un mercado, como el resto de los burgueses. Esta violencia se parece a la que sucede en el resto de las ramas del capitalismo, que, tarde o temprano, también resuelven sus pujas económicas mediante guerras, parciales o globales. 

Esto se debe a que el proceso de realización de la plusvalía, es decir la venta de la mercancía y el vuelco de el dinero obtenido a la acumulación, al incremento del capital, es mucho más rápida en el caso de las drogas que en otras mercancías, ya que crean un mercado más cautivo y dependiente, que consume con mayor velocidad. 

La lógica de realización de las ganancias en el tráfico de drogas es similar al desenvolvimiento del capital financiero, que se realiza a mayor velocidad que el resto de los capitales, por eso una parte del Estado, presionado por otros sectores de la burguesía, persigue a los capitalistas dedicados a las drogas ilegales. Como en el resto de la industria, como en todo el comercio capitalista, las víctimas somos los trabajadores y el pueblo empobrecido. 

No existe ninguna manera de combatir este flagelo, que destruye la vida de millones de jóvenes a lo largo y a lo ancho del planeta, sin acabar con el Capitalismo. Mientras tanto, los trabajadores y el pueblo debemos encarar soluciones parciales, educando, conteniendo y ejerciendo nuestra más que legítima autodefensa, ya que la salud de nuestros pibes y pibas está en juego. 

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