Inglaterra, la crisis del capitalismo imperialista se profundiza y crecen las protestas obreras (CCRI de Inglaterra)


Gran Bretaña: decadencia y crisis del imperialismo británico

Por Laurence Humphries, CCRI Gran Bretaña, 11 de enero de 2023, www.thecommuists.net

El 11 de enero de 2023, un gran caos tuvo lugar en Gran Bretaña, debido a las acciones de protesta de los trabajadores de ambulancias, de GMB, UNITE y UNISON, que organizaron huelgas en los principales hospitales de Gran Bretaña, situación que afectó a los paramédicos y otros profesionales de la salud. Los examinadores de conducción, los profesores de Escocia y los conductores de autobús de Gran Bretaña también entraron en huelga. 

En ese marco, el primer ministro, Rishi Sunak, se está preparando para introducir leyes antisindicales más duras contra los trabajadores del NHS, del transporte y otros en el sector público, obligando al menos al 20% de la fuerza laboral a estar en el trabajo cuando estos sectores entren en huelga. Si los trabajadores ignoran esta ley, los sindicatos y sus líderes serán multados. Sunak y el gobierno conservador reaccionario se enfrentan a una enorme crisis de poder, que en general afecta a todos los países imperialistas, siendo esta la crisis y decadencia que los marxistas predijeron, principalmente Marx, Lenin y Trotsky. 

La profundización de la rivalidad inter imperialista está impulsando la inflación, haciendo que el costo de vida crezca de manera exponencial, afectando a las masas y los sectores explotados de la sociedad. El gobierno ha dado instrucciones a los empleadores, tanto en el NHS como en las redes ferroviarias, para que no ofrezcan aumentos salariales a los trabajadores que han estado en huelgas de 24 horas. Esta política, que personifica el ideal de la burguesía, creará una confrontación más aguda entre los trabajadores y las patronales.  

“Mientras los trabajadores de las ambulancias se preparan para volver a la huelga, el NHS ha emitido otra súplica ansiosa: solo llame al 999 si realmente es necesario. La huelga del miércoles afectará a la mayoría de los servicios de ambulancia en Inglaterra y Gales. El consejo es llamar al 999 si está gravemente enfermo o si su afección es potencialmente mortal. La acción involucrará a miles de empleados, incluidos paramédicos, personal de la sala de control y trabajadores de apoyo en una disputa por el pago. La acción de los docentes en Escocia también continúa, y las escuelas secundarias se vieron afectadas el miércoles”. [1] 

Además, los medios burgueses afirman: “La nueva ley antisindical podría hacer “imposible” que los trabajadores ferroviarios lleven a cabo una huelga significativa, advirtieron hoy los líderes de RMT. El líder del sindicato ferroviario, Mick Lynch, dijo en un mitin frente al Parlamento el miércoles que el nuevo Proyecto de Ley de Huelgas en el Transporte del gobierno equivalía a un movimiento para "reclutar mano de obra", pero se comprometió a luchar contra las propuestas "hasta el final". “A lo que nos enfrentamos aquí, en medio de nuestra disputa, es a una maniobra del gobierno y de los poderes existentes en este país para reclutar mano de obra”, dijo. “[Los trabajadores] serán requeridos bajo pena de despido... para romper su propia disputa, a pesar de superar los obstáculos que ya tenemos. Así que eso es un paso más allá en comparación con lo que tenemos ahora”. [2]  

Y también: “La nueva legislación antihuelgas de Rishi Sunak para hacer cumplir los “niveles mínimos de servicio” en sectores públicos clave, incluido el NHS y las escuelas, ha provocado una furiosa reacción de los sindicatos mientras el primer ministro se esfuerza por controlar los conflictos laborales. La ley, que el gobierno planea introducir en las próximas semanas, permitirá a los jefes de las áreas de salud, educación, bomberos, ambulancias, trenes y centrales nucleares demandar a los sindicatos y despedir a los empleados si no se alcanzan los niveles mínimos”. [3] 

Como predijo Karl Marx, en sus escritos relacionados a la tendencia a la baja de la tasa de la ganancia, exactamente es esta la que está afectando a todas las naciones capitalistas, a un ritmo acelerado desde 2008 y más recientemente desde finales de 2019. En Gran Bretaña, la situación es muy aguda, empujando a amplios sectores de los asalariados a presionar para conseguir aumentos de sus sueldos, mejores condiciones de trabajo y un nivel de vida decente. Desde la CCRI hemos explicado, que la segunda depresión de 2019 ha llevado a los imperialistas a una batalla frenética para asegurar sus ganancias y esto ha provocado tasas de inflación masivas con los banqueros tratando de estabilizar la situación.  

Caos laboral que conduce a la continuación de la huelga

La crisis y la decadencia del capitalismo británico se revela con un enorme aumento de los precios de las empresas energética, como BP y Shell, que han acumulado ganancias de más de 650 mil millones de libras (!). Estas compañías siguen aumentando los costos de la energía a expensas de los trabajadores comunes y sus familias. que enfrentan la pobreza a tal grado que incluye más y más personas sin hogar. Las tarifas de electricidad, gas y agua se han disparado y el gobierno ahora ha tenido que dar dádivas para minimizar la amenaza de una gran rebelión, caldo de cultivo de la agitación revolucionaria. 

La contrarrevolución del COVID 19 y las consecuencias

La política de restringir libertades, a través de las cuarentenas y todo tipo de controles, que hemos denominado Contrarrevolución COVID, utilizó, con éxito, las medidas de aislamiento social, gracias a las cuales los gobiernos pudieron mantener al movimiento de masas encerrado en sus hogares y sin ninguna clase de atención médica. El motivo de esta táctica no fue otro que el de controlar a los trabajadores y el pueblo, desplegando un ataque preventivo contra cualquier posible levantamiento revolucionario que tuviera lugar en Gran Bretaña y en otros lugares. Black Lives Matter y Extinction Rebellion fueron de los pocos movimientos que se movilizaron en ese período de encierro reaccionario.  

Como CCRI fuimos una de las pocas tendencias obreras que nos opusimos a esta orientación bonapartista, llena de ataques a los derechos democráticos, que se hizo con el pretexto de una pandemia. En ese marco, en Gran Bretaña se permitió que la pandemia se desarrollara prácticamente sin ningún control, dejando que el NHS se desintegrara, debido a la muerte de muchos pacientes y profesionales de la salud. Esta siempre fue una medida temporal, porque la clase capitalista se dio cuenta de que tenía que reabrir sectores para poder seguir explotando y maximizar sus ganancias. Los gigantes farmacéuticos hicieron estragos, imponiendo vacunas de todo tipo a más de 5 mil millones de personas en todo el mundo, aunque estos productos no se han probado adecuadamente, para determinar sus efectos secundarios a largo plazo.

La crisis de la dirección obrera

La crisis de la dirección revolucionaria fue explicada de forma célebre por el revolucionario ruso León Trotsky en el Programa de Transición. En Gran Bretaña, la socialdemocracia representada por el Partido Laborista es la mitad gemela de la burocracia sindical; un aparato que es utilizado por la clase capitalista como agentes de facto en el movimiento de la clase obrera. El líder procapitalista del Partido Laborista, Keir Starmer, está 20 puntos por delante en las encuestas de opinión, razón por la cual los encuestólogos burgueses han pronosticado que ganará las elecciones generales de 2024, ya que, además, el odio de las masas contra el gobierno de Sunak es muy evidente. 

Por eso, a través de parlamentos de duración determinada, no convocará a elecciones generales sino que espera un milagro económico a la vuelta de la esquina que salve su gobierno. Muchos capitalistas, incluidos los banqueros, están perdiendo la fe en los conservadores y saben que Starmer sería un gobierno confiable para la clase dominante, ya que se ha opuesto constantemente a las huelgas de los trabajadores.

“Keir Starmer se ha negado repetidamente a apoyar a los trabajadores en huelga, incluidos los que trabajan para el NHS, mientras el principal sindicato de enfermeras se prepara para votar a los miembros sobre la acción industrial. En una ronda de entrevistas en la radio regional, el líder laborista dijo que entendía por qué se estaban realizando huelgas, pero reiteró su oposición a apoyar a los trabajadores en los piquetes. Presionado sobre si respaldaría las huelgas, dijo: “No quiero que las huelgas sigan adelante. Queremos estar en el gobierno; en el gobierno se resuelven los problemas”. Cuando BBC Radio Sheffield le preguntó si se uniría a los miembros del sindicato en los piquetes, Starmer dijo: "No, no creo que el trabajo del líder del Partido Laborista... mi trabajo es hacer que los laboristas entren al gobierno y ser el primer ministro." [4]

El papel del centrismo en las disputas actuales

Muchos de los grupos centristas de izquierda, incluido el Partido Socialista de los Trabajadores de Tony Cliff, adoptan una actitud demasiado acrítica hacia los burócratas que organizan las huelgas de trabajadores, como la RMT y la ASLEF en los ferrocarriles. También apoyan a las enfermeras del RCN, que realizaron dos huelgas separadas de un día antes de Navidad, pero el enfoque general de estos centristas es asumir una posición obrerista o sindicalista unilateral, abogando por más y más huelgas de sindicatos individuales. Todos los burócratas sindicales, desde Mick Lynch en la RMT hasta los dirigentes de UNISON, GMB, RCN y UNITE, obedecen fielmente las leyes antisindicales realizando votaciones de acuerdo a estas normativas, anunciando siempre el día que van a ir a la huelga.

La debilidad de las acciones es que están dentro de los límites de la ley capitalista, que castiga por desobedecer estas leyes con el secuestro de los fondos de los sindicatos y la quiebra de sus funcionarios. Estos burócratas mezquinos están aterrorizados ante cualquier acción que pueda confiscar la base material de sus casas de lujo, sus costosos teléfonos móviles, en fin, les provoca pánico la posibilidad de arriesgar sus puestos de trabajo como funcionarios bien pagados y aceptados por la clase dominante, por eso no ha habido ninguna coordinación de los conflictos, ni demanda de huelga general o, mucho menos, de nacionalización de los ferrocarriles. Esto muestra el papel cobarde de estos 'lugartenientes obreros del capital', que aíslan cada disputa en batallas sectoriales separadas del resto. El TUC ha estado ausente en todas estas acciones de huelga, sin mencionarlas en absoluto.

El papel del SWP se revela a través de sus diversas declaraciones 

“Los líderes sindicales deberían coordinar cuando sea posible, pero no retrasar la escalada ahora. Los conservadores y los patrones están impulsando un asalto total a los salarios, trabajos, términos y condiciones de los trabajadores ferroviarios, y el derecho a la huelga. Esperan superar las huelgas ferroviarias, desgastando la moral de los trabajadores. Una huelga total, con piquetes masivos y solidaridad, tiene el poder de cambiar la situación de manera decisiva. Las nuevas reglas de "nivel mínimo de servicio" definitivamente cubrirán los "servicios de bomberos, ambulancia y ferrocarril". Y “el gobierno consultará sobre el nivel adecuado de cobertura para estos sectores”. 

Consultarán y luego ignorarán las respuestas si no les gustan las respuestas, por supuesto. En cualquier caso, los líderes sindicales deberían rechazar cualquier negociación con el gobierno sobre estas nuevas leyes antisindicales. El Departamento de Negocios dice que en “servicios de salud, educación, desmantelamiento nuclear, otros servicios de transporte y seguridad fronteriza, el gobierno espera seguir alcanzando acuerdos voluntarios”. “Solo buscaría consultar sobre los niveles mínimos de seguridad en caso de que no se acuerden estas posiciones voluntarias”. [5].

No existe ninguna perspectiva política de parte del SWP, ni demandas que vayan más allá de las mínimas consignas económicas. Desde la CCRI, hemos llamado sistemáticamente a organizar una huelga general indefinida, apoyada en las asambleas de los trabajadores. Explicamos que una huelga general indefinida, que incluya demandas democráticas, tarde o temprano conducirá a un enfrentamiento violento con los aparatos de opresión, es decir, la policía y similares. Explicamos, que, como consecuencia de esta amenaza inmanente, un paro general indefinido planteará la necesidad de piquetes de autodefensa obreros. En última instancia, una situación de esas características culminaría en una lucha por el poder, y, si la clase obrera tiene éxito, en el derrocamiento del capitalismo, liquidando el dominio de los sirvientes del capitalismo dentro del movimiento obrero.  

Desde la CCRI de GRAN BRETAÑA reiteramos las demandas, de carácter transitorio, elaboradas por nuestra organización internacional. Estamos convencidos de que, es un asunto de la mayor urgencia que los camaradas de otras tendencias y los activistas individuales estudien a fondo los programas y discutan estrategias sobre cómo unir fuerzas revolucionarias basadas en una clara clarificación de posiciones.

Los socialistas deben reconocer la extraordinaria brecha que existe entre la indignación de las masas -por el aumento drástico del costo de vida- y la ausencia de un liderazgo consecuente. De hecho, la dirección oficial de los sindicatos y otras organizaciones de trabajadores son extremadamente renuentes a organizar batallas defensivas, en el mejor de los casos, los burócratas se limitan a organizar huelgas o manifestaciones de un día. Sin embargo, es evidente que tales actividades de protesta limitadas no pueden hacer que los patrones acepten un aumento masivo en los salarios, ni pueden obligar a los gobiernos capitalistas a imponer límites de precios significativos. ¡Para esto necesitamos acciones mucho más radicales!

Por eso los socialistas tienen que impulsar la construcción de comités de acción en los lugares de trabajo y en los barrios. Dichos comités, que deberían integrar a todos los activistas como un primer paso y masas más amplias como un segundo paso, pueden servir como grupos de presión para obligar a los burócratas a organizar acciones más radicales de las que están dispuestos a hacer. Si los burócratas se niegan a luchar en la medida necesaria (lo que se puede dar por sentado), tales comités de acción deberían tomar la lucha en sus propias manos. Deben elegir delegados y crear un organismo de coordinación nacional.

Sin embargo, mientras tales comités no existan o no sean lo suficientemente fuertes, los socialistas deben aplicar la táctica del frente único y llamar a la dirección existente de las organizaciones obreras y populares a organizar la lucha contra el deterioro de las condiciones de vida. “[6]

• Por una Huelga General Indefinida / Por la organización de Piquetes de Autodefensa para proteger a las masas de la provocación policial o fascista.

• Nacionalización bajo control obrero sin compensación de las empresas en conflicto / Contra todos los controles hacia la inmigración / Por una política de fronteras abiertas y libre circulación de las personas / Por un Gobierno Revolucionario de los Trabajadores

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