Carrera de candidatos, crisis del régimen y los partidos principales ¿Cómo debe actuar la izquierda frente al desafío electoral?
La carrera electoral no solo tiene muchos competidores, sino que ninguno tiene perspectivas de llegar con fuerza al sillón de Rivadavia. Una encuesta reciente sobre 20 precandidatos, mostró que el partido que mejor mide, con mucha suerte y viento a favor, hoy llegaría al 32% de la intención de voto.
El sondeo fue realizado por la consultora
Federico González & Asociados y arrojó, como primera conclusión, que Juntos
por el Cambio lidera, con el 32,1%, la intención de voto, seguido por el Frente
de Todos (27,7%). En tanto, como tercer espacio político predilecto se ubicó el
movimiento libertario, con el 18,4%[1].
Sin embargo, el
poco brillo de los lanzamientos electorales contrasta con el ruido que hacen
algunas candidaturas en el gobierno y trofeos para los candidatos de todos los
sectores del oficialismo, como lo es una foto con el actual presidente de
Brasil.
La pelea interna en el Gobierno por el enojo del ministro del Interior Eduardo "Wado" de Pedro continúa y suma capítulos, casi como una suerte de folletín político del verano. Es que luego de que el funcionario camporista dejara filtrar sus críticas al presidente Alberto Fernández, al que consideró un "sin códigos", por marginarlo de una actividad con Lula, la ministra más albertista del Gabinete, Victoria Tolosa Paz, lo cruzó y ahora dos dirigentes hipercristinistas le respondieron[2].
Estas peleas debilitan más al gobierno, pero también erosiona a los posibles candidatos, marco en el cual el oficialismo no puede salir de las peleas internas, porque carece de rumbo y políticas para salir de la crisis, entonces esa imposibilidad alimenta las peleas internas por despegarse del fracaso político.
Los trabajadores debemos aprovechar estas peleas entre los de arriba, que abarcar a oficialistas y opositores, ya que debilitan el régimen, que, en definitiva, es la herramienta con la que mantienen y profundizan nuestra explotación. Hay que pelear con dureza, sabiendo que están débiles y, que, por lo tanto, se pueden obtener victorias significativas, en términos económicos y políticos.
También tenemos que participar en la lucha electoral, conformando una lista más amplia que la que representan el FITu, que debería convocar a todos los sectores de izquierda que no están organizados en esa alianza, a integrarse, igual que al activismo obrero y popular. En ese sentido, deberían tener un lugar privilegiado en sus listas, los luchadores y las luchadoras de la clase trabajadora y el pueblo, de manera de educar al movimiento de masas en que la salida revolucionaria tendrá que ser liderada por la única clase capaz de cambiar la realidad para bien de las mayorías, la que produce todo y recibe, a cambio, cada vez menos.
La izquierda
puede aparecer como una opción clara, si decide desmarcarse del kirchnerismo y
protagonizar una elección histórica, que deberá servir para mostrar una
alternativa a los trabajadores e impulsar desde esa referencia, un centro
coordinador de las luchas, ya que luego de las elecciones el gobierno, con este
u otro gobierno, será necesario derrotar a los capitalistas y sus políticas.

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