Por Damián Quevedo
El progresismo de nuestro continente viene promoviendo, desde hace dos décadas, la idea de que un mundo multipolar, donde coexistirían varias potencias capitalistas. Esa realidad sería beneficiosa para los países semi coloniales -como el nuestro- porque no permitiría negociar con unos y otros, en una especie de "libre mercado", donde elegiríamos las mejores condiciones, en una situación de dependencia más “razonable”.
Esta idea, que
naturaliza la condición de opresión de la mayoría de los países del planeta, carece
de sustento y se contrapone a la realidad de los hechos. Esta retórica del mundo multipolar, liderado por
los BRICS... es una tontería romántica populista de izquierdas. El nuevo mundo
multipolar no le va a hacer ningún favor a nadie. Hay mucho romanticismo en el
peronismo, pero también en Brasil sobre estas fantasías que realmente no tienen
ninguna base en los hechos.
Desde su aparición, los defensores de las alianzas superestructurales como la CELAC o comerciales como los BRICS, difunden la idea de que estas alianzas constituyen una oposición a la hegemonía de EEUU, y, por lo tanto, son progresivas y beneficiosas para nuestros pueblos. Esta publicidad parte de la vieja idea de que el imperialismo es la política de un gobierno o de un país determinado, en este caso sería EEUU.
Esta concepción fue duramente combatida por Lenin, quien demostró que el imperialismo es una época particular, en la que varias potencias se disputan el control de los mercados, de las zonas de influencia y de los países dependientes. Esto, más allá de que, durante varias décadas, EEUU fue la superpotencia hegemónica, fundamentalmente en el período que va desde la segunda guerra mundial hasta hace algunos años.
La existencia de otras potencias imperialistas, como China, Rusia, Japón o la Unión Europea, no implica ningún beneficio para los países colonizados, que nunca están en condiciones de negociar libremente con estas, que los explotan y empujan a la barbarie con igual o mayor violencia de los yanquis. ¡El relato populista busca, además de justificar los negocios de los capitalistas locales con algunas potencias imperialistas "buenas", crear falsas ilusiones en los trabajadores en el Capitalismo!
Esta
caracterización conlleva inevitablemente a la pérdida de independencia política
de la clase obrera y el pueblo pobre, que son atados, por alguna de las
organizaciones locales del populismo, al carro de una u otra fracción de la
burguesía internacional. Desde la izquierda revolucionaria debemos denunciar
estas falsas opciones, señalando que, hoy más que nunca, se necesita levantar
una política antiimperialista consecuente, enfrentando a todas las potencias.
[1] Infobae 25/12/2022

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