Cristina miente... ahora desmintió su renunciamiento a cualquier candidatura


Por Damián Quevedo

Luego del silencio que siguió a la sentencia judicial, que la condenó en primera instancia, por delitos de corrupción, apareció Cristina en un acto en Avellaneda, secundada por el intendente Jorge Ferraresi y el gobernador bonaerense Axel Kiccillof.  

La vicepresidenta habló sobre una candidatura en 2023 y de forma categórica aclaró: Hablaban de Cristina Kirchner y su renunciamiento y después de autoexclusión. El único renunciamiento fue el de Evita y tampoco hablé de autoexclusión. Acá hay proscripción… Lo que dije ese día, después del fallo fue meditado. No soy una loca. Ni renunciamiento, ni autoexclusión, proscripción.[1]  

De la fantochada del martirio, ya que con la renuncia -ahora desmentida- resignaría los fueros, a la falacia de la proscripción, Cristina Fernández dejó entrever que está más que dispuesta a una candidatura. El contexto también apuntó en ese sentido, ya que, tanto gobernador como el intendente, clamaron por su participación en las próximas elecciones.  

Al igual que el acto anterior, quedó demostrado que la vicepresidenta no les habla a las masas, sino a un selecto grupo de militantes que todavía esperan algo de ella, ya sea por idealización o porque tienen algún vínculo económico con el aparato político que lidera la vicepresidenta.  

En cualquier caso, lo central es que, a pesar de tener un caudal significativo de votos -o de intención- por encima de los otros posibles candidatos, el peronismo en su conjunto, y el kirchnerismo en particular, ya no representan a ningún sector significativo de la sociedad.  

Cristina, que fue aclamada por funcionarios y mercenarios que viven de la caja del Estado, no tiene ni tendrá su 17 de octubre, porque la clase obrera es la primera que quiere verla presa. Asistimos a la debacle del PJ, que está corriendo la suerte del resto de los partidos patronales, rechazados de manera creciente por los trabajadores y el pueblo.  

El acto de Cristina fue, en todo sentido, la contracara de los festejos del 20 de diciembre. Una movilización sostenida en base al clientelismo y el aparato pejotista, direccionada pura y exclusivamente hacia las necesidades e intereses de una persona que solo pretende salvarse y seguir haciendo negocios con el Estado.  

Los socialistas no debemos dejar pasar las actitudes y discursos de estos sátrapas, para nada, por eso tenemos que presentarnos frente al pueblo como sus enemigos acérrimos, denunciándolos como garantes del ajuste y las ganancias de los capitalistas. ¡Solo así seremos una alternativa real para la clase trabajadora que pretendemos representar!  

Como una parte de la inmensa lucha que debemos llevar adelante, el próximo proceso electoral será una oportunidad para denunciar los intereses reales que representa el peronismo y todos los partidos patronales, poniendo en discusión las cuestiones de fondo y la perspectiva de un gobierno de los trabajadores, como única alternativa a la barbarie que vivimos.

 


[1] La Nación 27/12/2022

Volver a página principal

Comentarios