Caen las ganancias de las empresas que ganaron con la pandemia, agudizando la recesión y enfrentamientos entre potencias imperialistas


Por Damián Quevedo y Juan Giglio

La recesión mundial no afecta siempre a todos los capitales, ya que en los períodos de estancamiento de las fuerzas productivas o catástrofes existen fracciones de la burguesía que incrementan sus ganancias. Esto ocurrió durante la coyuntura contrarrevolucionaria iniciado en el 2020, en la cual ciertos monopolios obtuvieron enormes ganancias, a partir de la política de confinamientos y vacunación impuesta en todo el mundo.

Sin grandes cambios en materia de inversión, las empresas enfocadas en la virtualidad y la Big Pharma, -personajes como Bill Gates sintetizaron ambas- ganaron fortunas, como el caso de las empresas relacionadas a Internet o a la fabricación de vacunas. Estas últimas, a través del manejo de la OMS, cuyos funcionarios centralizaron la ofensiva "sanitaria", les impusieron la compra de miles de millones de dosis de las no experimentadas vacunas a prácticamente todos los estados.  

Con el retroceso de esta ofensiva comenzaron a caer las ganancias de estas empresas. Los empresarios estadounidenses de las grandes compañías de tecnología, desde Tesla a Meta (ex Facebook), de Amazon a Google, tuvieron un mal año: en 2022 perdieron cerca de u$s440.000 millones, según datos del Washington Post. El medio da cuenta de los grandes nombres de Silicon Valley que, después de dos años que consideraron "fantásticos", cayeron por un tobogán por diversos motivos.

El primero de ellos es un contexto mundial desfavorable, marcado por una fuerte tendencia inflacionaria y bajo crecimiento en las principales economías. Asimismo, la política de suba de tasas para combatir la inercia alcista en los precios hizo que los rendimientos bursátiles de las empresas tecnológicas se vieran muy perjudicados dado que se dio un corrimiento de las inversiones hacia los bonos públicos y empresas más tradicionales, como las alimenticias[1].

Hay dos elementos que empujan esta caída, uno es usual en el actual grado de desarrollo del capitalismo, que tiene al capital financiero como parte principal o eje de todas las ramas de la producción. Esto tiene que ver con los saltos permanentes que dan los capitales más concentrados de una rama o sector de la producción capitalista a otros -descartando unos y privilegiando, circunstancialmente, otros- según las tendencias del mercado.

El otro factor es el estancamiento -en términos generales- de la acumulación capitalista, que, si bien es un fenómeno cíclico, en las actuales circunstancias empuja a que la crisis pegue un salto de calidad, lo que hace que, hasta el momento, los capitalistas no encuentren salida a la misma. Esta situación, a pesar de las penurias que traerá para los trabajadores, constituye una oportunidad histórica para luchar por una salida de fondo, de carácter socialista.

Aunque la rebelión obrera en China haya abierto una dinámica cuyas consecuencias son difíciles de prever, el resultado inmediato es claro y contundente: ¡La derrota mayúscula del proceso revolucionario iniciado con la excusa del Covid, en el país que le dio origen! Esta victoria del movimiento de masas tiene y continuará teniendo repercusiones mundiales, dinámica que ya se está desarrollando en Perú, donde sus trabajadores y campesinos han ganado las calles contra el gobierno de Boluarte. 

Todo esto sucede en un marco de putrefacción y decadencia absoluta de los regímenes democrático representativos, a través de los cuales la burguesía mantuvo su dominio en las últimas décadas. El intento de cambiarlos, por otros bonapartistas o directamente dictatoriales, echará, de aquí en más, mucha leña al fuego de la revolución, porque los y las de abajo, como lo están demostrando en Perú, no aceptan ni aceptarán perder las libertades conquistadas.  

La derrota de lo que hemos denominado Contrarrevolución Covid, exacerbará la tendencia general hacia nuevas guerras -directas o indirectas- entre las potencias imperialistas, que no lo hacen por las ideologías “guerreristas” de sus gobernantes, sino por una cuestión mucho más concreta, la necesidad de destruir competidores, ya que el mercado actual no alcanza para todos.

¡Guerras, rebeliones obreras y ataques contrarrevolucionarios a las conquistas, libertades y derechos, así será el año que comienza en pocas horas! La tarea de los revolucionarios y las revolucionarias consecuentes es prepararnos para enfrentarlo, poniendo en pie el Estado Mayor que ayude a conducir a los trabajadores y a los pueblos hacia el poder para construir el Socialismo en cada país y a nivel mundial. Desde nuestra Corriente Comunista Revolucionaria Internacional te convocamos a sumarte, para encarar esa estratégica tarea.


[1] https://www.ambito.com/economia/tecnologicas/en-2022-las-perdieron-miles-millones-la-bonanza-202021-n5617072


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