La izquierda que sucumbió a la campaña "nacional y popular" de reivindicación de Hebe Bonafini


Por Juan Giglio

Casi todas las organizaciones de izquierda enviaron sus condolencias por el fallecimiento de Hebe Bonafini, siendo esta actitud la que trascendió públicamente. En general, estos mismos grupos escribieron algunos párrafos en sus sitios de internet, aclarando sus “diferencias” para con la etapa kirchnerista de la dirigente de Madres de Plaza de Mayo.  

En ese sentido, la postura del PTS es muy parecida a la que han tenido otros partidos que se reivindican trotskistas, como el MST, Nuevo MAS o Izquierda Socialista. El PTS, a través de una nota publicada en Izquierda Diario el 24 de noviembre, reivindicó la intervención de su diputada, Myriam Bregman, cuando habló en un homenaje organizado por el kirchnerismo en el parlamento:  

La diputada nacional del PT-FITU dedicó un emotivo sentido mensaje de despedida a la histórica dirigente de Madres de Plaza de Mayo. Recordó su enorme trayectoria de lucha contra la impunidad que intentaron acordar los grandes partidos patronales. “Hoy despedimos a la Hebe que nos enseñó que no hay Olvido ni Perdón, que nos enseñó que no hay que dar ni un paso atrás”.  

Hacia el final de su intervención, repasó los años en los que Hebe, por su apoyo al kirchnerismo, dejó de lado múltiples peleas políticas contra la impunidad y la represión. “Claro que aprendimos de ella. A no ser complacientes, a manifestar las diferencias políticas. Claro que teníamos importantes diferencias políticas en los últimos años.  

¡Compañeros del PTS, con la Hebe que se sumó al peronismo los revolucionarios tenemos algo más que “diferencias políticas”, estamos total y absolutamente enfrentados, o, dicho de otra manera, divididos en dos campos distintos, el de la burguesía que ella defendió, y el de la clase trabajadora, cuya emancipación pretendemos liderar!  

Es que ella, siguiendo el camino de otros referentes de los derechos humanos, se pasó al bando de quienes cumplen la tarea de garantizar la continuidad de este sistema basado en la súper explotación de las mayoría por parte de un pequeño grupo de parásitos, para lo cual engañan y reprimen a los y las de abajo.

Hebe no sólo les lavó la cara a Néstor y Cristina, haciéndolos aparecer como “campeones de la lucha por los derechos humanos” que nunca fueron, sino que llegó a sostener, con uñas y dientes, al genocida Milani. Hebe se dedicó a atacar a quienes, desde la izquierda, continuamos impulsando la movilización por el juicio y castigo y la apertura de los archivos de la dictadura.  

Cuando hablamos de ella no podemos dejar de mencionar todo lo que hizo antes cambiar de rumbo, aunque su historia pasada no puede ser, en las actuales circunstancias, lo central. Los revolucionarios y las revolucionarias no podemos ni debemos sumarnos a la campaña “nacional y popular” de reivindicación de Hebe, tenemos que dejar bien en claro que nada tenemos que ver con quien abandonó banderas históricas que desde nuestras filas continuamos levantando.

Trazar rayas con Hebe Bonafini significa diferenciarnos del gobierno, del que ella formó parte, jugando el papel de propagandista de las peores políticas de Néstor, Cristina y compañía. No podemos aparecer frente al movimiento de masas como parte de lo mismo, porque dejaremos huérfana de alternativa a la clase trabajadora y el pueblo pobre, que ya rompieron con el peronismo.

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