La agonía mortal de la democracia capitalista y la lucha por el Socialismo

 


Por Damián Quevedo

El panorama político de este final de año es crítico para los partidos patronales, tanto para el que hoy gobierna como para el que pretende sucederlo, en todas sus facciones. Es que la confianza de la mayoría hacia estos partidos, que fueron hasta ahora los garantes de la gobernabilidad, desapareció casi por completo y esa será una de las características de las próximas elecciones. 

La carrera electoral hacia 2023 está pavimentada por un sentimiento: la incertidumbre. Así lo recogen todos los focus groups y encuestas, estudios de opinión pública y balances de humor social que, por estas semanas, lee con atención todo el arco político. La inflación que se acerca al 100 por ciento, el derrumbe de la capacidad de consumo, los coletazos del encierro (y muertes) de la pandemia y el efecto de acumulación del devenir de dos gobiernos - el de Cambiemos y el del Frente de Todos - que se perciben como una decepción, todo, lleva a un panorama de ausencia total de expectativa de futuro[1].

Esta situación no es coyuntural o pasajera, sino que tiene lugar desde hace aproximadamente tres décadas nuestro país, donde sus trabajadores y la mayoría del pueblo no tienen una identidad política permanente, como sucedía en los años en que tanto el peronismo como la UCR representaban a la mayoría de la sociedad. 

El 2001, la crisis y la rebelión fueron la señal de un proceso subterráneo, que va mucho más allá de Argentina. Es la crisis de la civilización burguesa, enmarcada en la debacle general y profunda del capitalismo, con sus características clásicas -en cuanto a crisis de súper producción- a la que se le agrega la debacle general de las instituciones “democráticas”, a través de las cuales los capitalistas han garantizado mantener su dominio en las últimas décadas.

 Es por eso que las fracciones más lúcidas de la burguesía impulsaron lo que hemos denominado “Contrarrevolución Covid”, una gran ofensiva contra las libertades democráticas, aprovechando y exagerando la existencia de un virus que no fue tan peligroso como lo pintaron. Esta política, que en China se mantiene, tuvo  el objetivo de establecer regímenes más duros, en los que desaparecieran la mayoría de los elementos democráticos del sistema parlamentario representativo. 

En oposición a este proceso, e impulsado por el mismo desarrollo capitalista, existe un creciente impulso hacia la democracia directa, por parte del movimiento de masas. Los mecanismos de auto organización atraviesan en diferente grado las luchas que explotan a lo largo y a lo ancho del planeta, como la que tiene lugar en estos momentos en China, donde millones se levantan contra la dictadura del Partido Comunista y su política de Covid Zero. 

La profundidad de la crisis capitalista y la guerra que se avecina -entre las grandes potencias- darán lugar, irremediablemente, a situaciones revolucionarias. Esto quiere decir, que existirán condiciones para que la clase obrera destruya el capitalismo y con él a todas sus instituciones, sustituyéndolas por otras superiores, verdaderamente democráticas, que están surgiendo, de manera embrionaria, en las herramientas de auto organización. 

Este proceso, aunque todavía no aparece con claridad, golpea a todos los partidos políticos, patronales y de trabajadores, que vivirán un proceso de polarización entre las dos sociedades en pugna: ¡El socialismo, fundado en las asambleas obreras y populares, y las instituciones caducas y agonizantes del capitalismo! 

Para la izquierda esta realidad implica una presión particular, que muchos partidos ya están comenzando a sentir, ya que la lucha entre quienes asumen la auto organización como eje programático y quienes se adaptaron a las instituciones de la democracia burguesa. Esta situación provocará la explosión de las grandes organizaciones de la izquierda, creando fracciones de izquierda, con las que pretendemos empalmar. 

Por eso, desde nuestra perspectiva, es necesario debatir y construir unidad con todas aquellas fracciones, grupos y militantes que asuman la necesidad de pelear por esta perspectiva, que tendrá que ir acompañada de una gran lucha por la independencia política y organizativa de la clase obrera. Desde Convergencia Socialista estamos empeñados en colaborar con el desarrollo en el camino de la revolución socialista.



[1] Página12 17/11/2022

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