Por una nueva conducción docente, combativa y democrática, que organice el plan de lucha contra el ajuste educativo


Por Gabriela Capurro, delegada Secundaria 56, Lanús

Este jueves se realizó el tercer paro auto-convocado de la docencia bonaerense, con una adhesión mucho mayor que en los dos anteriores. La huelga, que se lanzó a partir de la decisión de tres seccionales opositoras, Tigre, Marcos Paz y Bahía Blanca, fue tomada en sus manos por miles, que la garantizaron en cada uno de sus distritos, mayoritariamente conducidos por el SUTEBA de Baradel.  

Las conducciones celestes, lejos de jugar un papel “pasivo”, actuaron como agentes de la Dirección General de Escuelas, apretando a la base con amenazas de descontar la jornada y otras sanciones disciplinarias. Sin embargo, y a pesar de todo, miles y miles se sumaron a la acción de lucha, demostrando que la bronca por las condiciones de trabajo se viene multiplicando.

Los aprietes, en lugar de asustar a la mayoría, sirvió para que infinidad de compañeros y compañeras comienzan a sacar una conclusión: ¡La única manera de pelear en serio es pasando por encima de los podridos “cuerpos orgánicos” de un sindicato, que en vez de defender los intereses de la docencia, se han convertido en un apéndice del gobierno provincial!

Con la disminución de los fondos correspondientes -votada en el presupuesto nacional- y el avance de la reforma, que profundiza la caída en picada de la calidad educativa y el salario docente, no queda otra que organizar un verdadero plan de lucha. Para eso, las seccionales, agrupaciones y activistas que impulsaron estos tres paros, debemos funcionar como una conducción alternativa e independiente de la burocracia celeste.

Hay que poner en pie una nueva dirección, que levante un programa de defensa de la educación pública y gratuita y se juegue a coordinar, no solo con la base docente, sino también con el resto de la comunidad educativa, ya que la clase trabajadora es la que más sufre la destrucción de la educación, a través de sus hijos e hijas. Cada escuela tiene que convertirse en una fortaleza, alrededor de la cual se libre este combate de fondo.

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