La humillante expulsión de Hu Jintao del Congreso del PCCh, algo más que un gesto

Imagen: momento en el que un guardia de seguridad le avisa a Hu que debe retirarse del recinto

Por Damián Quevedo

Se llevó a cabo el congreso del Partido Comunista Chino, que reeligió como presidente a Xi Jinping, quien cumplirá su tercer mandato. En medio del evento, dos guardias de seguridad retiraron del recinto al ex presidente Hu Jintao, contando con el aval de Xi y de la mayoría de la dirigencia del PCCh.  

La reelección de Xi es el resultado del éxito de la política de control policial del movimiento de masas, mediante la táctica del “Covid Cero”. ¡Xi, que prepara al pueblo para la guerra, disciplinándolo con las cuarentenas,- también necesita regimentar a su partido, para lo cual se vale de este tipo de “gestos”! La humillante expulsión de Hu es un mensaje a los cuadros del PC, mostrándoles que aplastará cualquier disidencia. 

El congreso acordó hoy, por otra parte, "incluir en la constitución del Partido (...) su resuelta oposición y la disuasión a los separatistas que buscan la 'independencia de Taiwán'". Lejos de la diplomacia prudente de sus predecesores, Xi tene pensado mantener la firme postura de China en la escena internacional, incluso a costa de incrementar la tensión con Estados Unidos, en particular sobre Taiwán[1] 

Con la recesión y la crisis económica mundial, las grandes potencias imperialistas necesitan un proceso de destrucción, que incluye el aniquilamiento de una parte de la humanidad, para darle al capitalismo un nuevo impulso y crear las condiciones para un nuevo ciclo de expansión.  

La tarea de los socialistas, es organizar y llevar adelante una agitación constante, para que los trabajadores de China y de todas las potencias imperialistas, apunten los fusiles contra los capitalistas de sus propios países, porque como nos enseñaron los bolcheviques, la revolución socialista es el único camino para detener la guerra.  

Esta tarea sólo la expresa certeramente la consigna de la trasformación de la guerra imperialista en guerra civil, y toda lucha consecuente de clase durante la guerra, toda táctica de "acciones de masas", aplicada en serio, conduce de modo inevitable a dicha transformación. No podemos saber si un fuerte movimiento revolucionario estallará con motivo de la primera o de la segunda guerra imperialista de las grandes potencias, o si estallará en el curso de esta guerra o después de ella, pero de todos modos nuestro deber ineludible es trabajar de un modo sistemático y firme en esa dirección[2] 

La crisis actual del capitalismo y la ola de movilizaciones y huelgas generales que recorre el mundo, son condiciones favorables para que los trabajadores luchemos por terminar con las guerras y con la explotación capitalista, a esa tarea debemos abocarnos los socialistas consecuentes. 



[1] Página12 22/10/2022

[2] V. Lenin El socialismo y la guerra, 1915.

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