¡No a la guerra entre Armenia y Azerbaiyán, fuera las tropas rusas de la región!


Armenia-Azerbaiyán: ¡Abajo la guerra reaccionaria! ¡Fuera el imperialismo ruso del Cáucaso!

Declaración de la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional, CCRI, emitida conjuntamente por el Buró Internacional y la Tendencia Socialista (Rusia), 16 de septiembre de 2022, www.thecommunists.net  y www.socialisttendency.com

1. Se avecina una nueva guerra en el sur del Cáucaso. En los últimos días, al menos 176 soldados murieron en enfrentamientos militares en la frontera entre Armenia y Azerbaiyán. Si bien los combates se han detenido por ahora, las tensiones entre los dos estados podrían provocar otra guerra como sucedió en otoño de 2020.

2. La causa inmediata de los últimos enfrentamientos es el estancamiento de las negociaciones entre los dos estados sobre el tema del llamado “Corredor Zangezur”. Se trata de una carretera que une Azerbaiyán con su enclave de Nakhchivan, pero que atraviesa territorio armenio. Si bien el gobierno de Pashinyan quiere mantener el control sobre este corredor, Bakú exige que la ruta permita que los vehículos azerbaiyanos crucen el territorio armenio sin estar sujetos a controles aduaneros del lado armenio. Eso lo haría comparable en estatus al “Corredor Lachin”, la carretera que conecta Armenia y Nagorno-Karabaj (el enclave armenio dentro de Azerbaiyán) a través del territorio azerbaiyano sobre el cual Azerbaiyán no ejerce ningún control.

3. La cuestión del Corredor Zangezur es parte de las cuestiones no resueltas de la guerra de seis semanas en 2020, en cuyos combates murieron más de 6.700 personas. El conflicto resultó cuando Azerbaiyán reclamó territorios étnicos azeríes en poder de Armenia desde la Primera Guerra de Nagorno-Karabaj (1988-94), así como el sector sur de Nagorno-Karabaj. Esta guerra terminó con un acuerdo de paz negociado por Rusia, al servicio del cual Moscú desplegó alrededor de 2000 soldados en la región, los llamados "mantenedores de la paz".

4. El conflicto entre Armenia y Azerbaiyán tiene sus raíces históricas en el horrendo pasado del Imperio Ruso que ocupó la región a principios del siglo XIX. Los gobernantes zaristas, de manera similar a la política del Imperio Británico, intentaron mantener el control enfrentando a varias personas caucásicas entre sí, las sangrientas tensiones entre los cristianos armenios y los musulmanes azeríes fueron el resultado de esta política. Una parte del pueblo armenio también experimentó la traumática opresión del Imperio Otomano, con el triste clímax del Genocidio Armenio en 1915. El régimen estalinista continuó con la horrible subyugación del pueblo del Cáucaso, cuyo resultado, entre otros, fue la deportación de comunidades enteras, como las de los pueblos chechenos, ingush o los tártaros de Crimea.

5. Armenia, que es una semicolonia capitalista pobre, ha sido un aliado a largo plazo del imperialismo ruso, razón por la cual alberga bases militares y aéreas de esa potencia, en Gyumri y Erebuni. Siendo miembro de la Unión Económica Euroasiática y de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO), ambas instituciones dominadas por Moscú, su gobierno, liderado por Pashinyan, solicitó apoyo militar a Rusia y este organismo militar. Armenia también tiene estrechas relaciones con Irán, por eso no quiere entregar el control del Corredor Zangezur a Bakú, que significaría perder el control de su frontera sur, única salida a Irán.

6. Azerbaiyán, por otra parte, tiene tradicionalmente relaciones estrechas con Turquía. Ankara apoya la demanda de Azerbaiyán del Corredor Zangezur, porque de esa manera obtendría acceso directo a Azerbaiyán y luego a Asia Central. Tanto Irán como Turquía son semicolonias capitalistas avanzadas que juegan un cierto papel como potencias regionales.

7. La Rusia imperialista ha sido la potencia dominante durante mucho tiempo en el Cáucaso, aunque actualmente se enfrenta a varios problemas, el primero, el más importante, es que sus fuerzas militares están totalmente concentradas en la guerra reaccionaria de agresión contra Ucrania. Por lo tanto, el Kremlin solo tiene opciones militares limitadas para intervenir en el sur del Cáucaso, además, no está satisfecho con el gobierno de Pashinyan, que ha sido un aliado reacio en el pasado y que se enfrenta a la oposición interna, liderada por partidos aún más prorrusos que el suyo. Otra cuestión, que provoca roces en la región, tiene que ver con las sanciones occidentales masivas, debido a las cuales Moscú está actualmente muy interesado en relaciones constructivas con Turquía, entonces no quiere arriesgar estos contactos por el conflicto este conflicto.

8. La última escalada del conflicto entre Ereván y Bakú también pone al imperialismo europeo en una situación sumamente difícil. Los únicos corredores terrestres existentes para el comercio con Asia, donde se produce una gran parte de la producción mundial, son a través de Rusia, Irán y Azerbaiyán. Los dos primeros están bajo sanciones occidentales. Por lo tanto, una guerra que involucre al país del sur del Cáucaso cortaría efectivamente al imperialismo europeo de sus corredores terrestres esenciales con China, India, Corea del Sur, Japón y los exportadores de energía de Asia Central.

9. Desde la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional y la Corriente Socialista – la sección de la CCRI en Rusia – denunciamos la guerra entre Armenia y Azerbaiyán, que, en su etapa actual, tiene un carácter reaccionario para ambos lados. Aliyev y Pashinyan, que lideran dos regímenes capitalistas autoritarios, no pelean por ninguna causa legítima, por eso, como socialistas, debemos oponernos al chovinismo de ambos lados, rechazando cualquier apoyo a los esfuerzos de guerra. ¡El enemigo no es el otro pueblo, sino la clase dominante de cada uno de estos países! La única solución es una revolución obrera que derribe a sus regímenes reaccionarios e imponga una federación socialista voluntaria del Cáucaso, basada en el derecho a la autodeterminación nacional y la igualdad.

10. El carácter del conflicto podría cambiar si Rusia enviara tropas para intervenir del lado de Armenia, en tal caso, ya no sería una guerra entre dos países semicoloniales, sino entre una potencia imperialista, por un lado, y una semicolonia (o dos semicolonias, si Turquía interviniera en apoyo de Bakú). En tal situación, desde la CCRI abogaríamos por la derrota del imperialismo ruso y su aliado armenio, apoyando al campo militar de Azerbaiyán (y Turquía), sin prestar apoyo político a los regímenes de Bakú y Ankara. Una derrota del imperialismo ruso debilitaría su dominio sobre el Cáucaso y sería un golpe devastador para el régimen bonapartista-totalitario de Putin. Sin embargo, las tropas rusas aún no han intervenido en el conflicto y ese giro tampoco parece probable, al menos a corto plazo. En cualquier caso, desde la CCRI y la Corriente Socialista sostenemos la consigna de ¡Expulsar al imperialismo ruso del Cáucaso!

11. Dado el papel a largo plazo de Armenia como aliado del Kremlin, la opinión pública en Rusia siempre ha apoyado a Ereván. Esto se ha visto reforzado por el hecho de que el chovinismo gran ruso siempre ha estado intrínsecamente vinculado al odio islamófobo contra los musulmanes. Vergonzosamente, tales simpatías pro-armenias y sentimientos anti-azeríes son compartidos por grandes sectores de los partidos de “izquierda” en Rusia. Desde la Corriente Socialista rusa, denunciamos duramente tal política, que representa objetivamente una adaptación socialchovinista al imperialismo ruso.

12. Hay algunos socialistas bien intencionados en Rusia que se han opuesto correctamente a la guerra de agresión reaccionaria de Putin contra Ucrania, pero que todavía justifican el apoyo a Armenia, al afirmar que la guerra de Azerbaiyán contra Ereván representaría una política “imperialista” o “expansionista” similar. Este es un grave error, que llamamos a revertir, ya que, para los marxistas existe una diferencia crucial entre una potencia imperialista y un país semicolonial, no se debe confundir uno con el otro. Tal confusión ha llevado repetidamente a los socialistas a negarse a apoyar a un país semicolonial contra una potencia imperialista (por ejemplo, el IST de Tony Cliff y el CIT de Ted Grant, Peter Taaffe y Alan Woods se opusieron a defender a Argentina contra el imperialismo británico en 1982 por tales motivos). El carácter de clase de los estados, debe ser, para los revolucionarios, un criterio decisivo a la hora de elaborar sus tácticas, esa es la razón por la cual desde la CCRI siempre hemos enfatizado en reconocer el carácter imperialista de Rusia.

13. Desde la CCRI y la Corriente Socialista reiteramos nuestro apoyo al pueblo ucraniano en su legítima guerra de defensa contra la invasión de Putin, así mismo continuamos siendo solidarios con el pueblo checheno y sirio, víctimas del imperialismo ruso y sus secuaces, los dictadores Kadyrov y Asad. ¡Hacemos un llamado a los socialistas a unirse a nuestra organización, para construir un Partido Mundial Revolucionario que luche contra las guerras imperialistas y la explotación capitalista a través de una revolución socialista!

¡Abajo la guerra reaccionaria entre Armenia y Azerbaiyán! ¡No a todas las formas de chovinismo y belicismo! ¡Contra todas las formas de intervención de Rusia y de cualquier otra potencia imperialista! ¡Hay que expulsar al imperialismo ruso del Cáucaso! ¡Defendamos a Ucrania contra la invasión de Putin! ¡Contra Rusia y contra el imperialismo de la OTAN! ¡Solidaridad con el pueblo checheno y sirio! ¡Apoyemos sus luchas de liberación nacional! ¡Por repúblicas obreras y campesinas en Armenia y Azerbaiyán! ¡Por una federación socialista en el Cáucaso!

Remitimos a los lectores a la siguiente declaración de la CCRI: Armenia-Azerbaiyán: una nueva guerra en el sur del Cáucaso. Los regímenes reaccionarios en crisis libran una guerra chovinista unos contra otros. La intervención de Rusia la transformaría en una guerra imperialista, 30 de septiembre de 2020, www.thecommunists.net/worldwide/europe/new-war-in-the-south-caucasus/

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