Por Damián Quevedo
En medio del juicio a Cristina Fernández -por la causa de vialidad- y la continuidad de la novela de intrigas en torno al accionar de los “copitos”, el ministro de economía y el presidente pusieron todas sus fichas en las relaciones internacionales. Sergio Massa fue felicitado por la jefa del FMI, consiguiendo un nuevo préstamo destinado a pagar los préstamos anteriores, un mecanismo recurrente en materia de deuda externa.
En medio de las giras internacionales, surgió un "desacuerdo" no menor entre el presidente del BCRA, Miguel Pesce y el superministro Sergio Massa, en torno al acceso legal a la divisa norteamericana. Con el nuevo desdoblamiento cambiario -llamado dólar soja- Massa había logrado que los capitalistas dedicados a la producción sojera liquidaran gran parte de sus mercancías, situación que benefició al gobierno, debido al ingreso de dólares provenientes de las retenciones.
Sin embargo, la paz y buenas relaciones
con la “patria sojera” duró poco: El
Banco Central dispuso el lunes que las grandes agroexportadores que vendieron
dólar soja no podrán acceder al mercado de cambios oficial, ni a la Bolsa para
comprar MEP o CCL. La sorpresiva resolución causó rápidamente el efecto
esperado en el sector agropecuario que rechazó la medida por "cambiar las
reglas de juego".El organismo liderado por Miguel Pesce también
salió al cruce contra el sector y los acusó por el aumento de la brecha
cambiaria tras la disparada del dólar contado con liquidación (CCL). En ese
contexto, los economistas advierten que el nuevo cepo puede frenar los ingresos
del dólar soja a ocho jornadas de la finalización del Programa de Incremento
Exportador[1].
El gobierno, en lugar de buscar el consenso con la oposición patronal, debería buscarlo dentro del Frente de Todos, para evitar ser lastimado por el fuego amigo que tanto desgaste le produjo en los últimos meses. Esta situación pone en evidencia lo que venimos diciendo desde hace rato: los súper poderes, en un contexto de crisis como la actual, no significan nada.
En medio de la reunión con el FMI y las felicitaciones
de Kristalina, el presidente del Banco Central pulverizó la principal medida
económica del ministro de economía. ¡Este nuevo cepo al dólar distancia al
gobierno de la fracción de la burguesía que sostuvo al kirchnerismo en sus
mejores momentos y que, hoy por hoy, podría darle cierto alivio en la carrera
electoral! Esto ata aún más al gobierno al ciclo de endeudamiento para obtener
dólares, un mecanismo que profundizará la crisis económica.
Los capitalistas en el mundo y en nuestro
país no encuentran una salida a la crisis más que en el ajuste, aunque este les
resulta insuficiente, lo cual, y en las actuales circunstancias, augura una
situación mucho más grave, que empujará a amplios sectores del movimiento de masas
a luchar en defensa propia. La izquierda debe ayudar a la clase obrera a
prepararse para enfrentar, con las mejores herramientas políticas y
organizativas, esos combates decisivos.
[1] Ámbito financiero 20/09/2022

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