Por Juan Giglio
La extensión del conflicto de los trabajadores del neumático, puso blanco sobre negro los intereses de clase que defienden, tanto el oficialismo como la mayoría de los partidos de la oposición. ¡Todos, absolutamente todos, se unieron para quebrar la lucha de los trabajadores! Sin embargo, y más allá del resultado -en cuanto a las cifras que se terminaron firmando- la burguesía y sus representantes no consiguieron imponerse, lo cual, en principio, es una buena noticia.
El ministro de economía Sergio Massa se pronunció claramente a favor de la patronal, uniéndose en los hechos con Macri, Espert, Milei y Bullrich, demostrando que el gobierno y el conjunto de las instituciones del Estado, por más populista que sean sus funcionarios, no se pueden colocar por encima de las clases sociales. Este cierre de filas de la burguesía y sus representantes es lo que convirtió a la lucha de los trabajadores del neumático, en un conflicto testigo.
La lucha del SUTNA demostró, más que un millón de palabras, la existencia de una “santa alianza” entre el Estado y el capital, derrumbando todo el relato populista sobre el papel “progresivo” que este puede llegar a jugar en ciertas circunstancias. También quedó claro que las patronales y el gobierno no aceptan que un sector de la clase obrera obtenga aumentos por encima de la inflación, porque es con este impuesto que los capitalistas descargan la crisis sobre la espalda de los trabajadores.
El conflicto también profundizó la crisis existente dentro de la burocracia sindical, manifestada en el apoyo al gremio por parte de Pablo Moyano. Los burócratas de la CGT y las CTA están, al igual que los partidos patronales, golpeados por la realidad nacional e internacional, y, sobre todo, por una creciente desconfianza de las bases las cúpulas traidoras. Esta situación potencia la tendencia a la ruptura con los “cuerpos orgánicos”, por parte de algunos sectores de la clase obrera.
En ese marco, desde nuestro punto de vista, el hecho de que la burguesía no haya podido aplastar al conflicto es una muy buena noticia, porque demuestra no solo la fortaleza de las bases organizadas en el SUTNA, sino también la enorme debilidad de los capitalistas a la hora de atacar a la clase trabajadora. Esta relación de fuerzas debe ser aprovechada por las bases obreras para enfrentar al ajuste y los ajustadores en un contexto mucho más favorable.
Más adelante, en otros artículos nos referiremos a nuestras críticas hacia la dirección del SUTNA, influenciada por el Partido Obrero, ya que consideramos que corresponde realizar un balance muy profundo y exhaustivo, que les permita a los luchadores y las luchadoras contar con las mejores herramientas, políticas y organizativas para encarar los grandes combates que se aproximan, que tendrán, como el del SUTNA, un carácter político.
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