Por Damián Quevedo
La gira de
Alberto Fernández por EEUU, puso en evidencia que Argentina está en medio de una
gran disputa entre las grandes potencias, fundamentalmente Estados unidos y
China. La desesperada búsqueda de inversiones y préstamos, por parte del
gobierno nacional, lo obliga a jugar con todos los bandos imperialistas, lo que
no significa un cierto grado de independencia, sino que las riquezas locales
están repartidas entre distintas potencias.
La estrella
de estas es el litio, cuyo precio subió -en tan solo un año- alrededor de 400%.
Argentina, que es hoy uno de los países con mayores reservas de este mineral y
con más de diez proyectos de explotación, está en camino de convertirse en el
segundo productor mundial. A raíz de esto, el gobierno busca una tabla de
salvación a la debacle de la economía local, a través de la mega minería, particularmente
en el litio.
El tema
energético fue protagonista en la gira presidencial.En la charla con la
comunidad abierta de la New School of Economics, el jefe de Estado anunció la
intención de convertir al litio en recurso estratégico y, ya en Houston,
declaró que enviará un proyecto de ley para dar certeza a las empresas que
producen gas y litio y brindar un marco propicio para la instalación plantas de
licuefacción de gas[i].
Sin embargo,
China continúa siendo la potencia que más ha invertido en la industria minera
en Argentina, especialmente en la extracción de litio, por eso, de los 9
proyectos con capitales chinos, 6 son pertenecen a este mineral. Las
inversiones mineras chinas comenzaron en 2017 con el oro, cuando Shandong Gold
entró a la mina Veladero, asociándose 50/50 con la canadiense Barrick Gold.
Desde enero de 2020 hasta hoy, los anuncios en materia de inversión de capital
chino han sido por 2618 millones de dólares.
Esta
injerencia económica se aceleró con este gobierno, ya que el gobierno cerró
acuerdos con China para las inversiones en litio. El presidente de YPF
Tecnología (Y-TEC), Roberto Salvarezza, y el embajador argentino en China,
Sabino Vaca Narvaja, firmaron con el CEO de Tianqi Lithium, Xia Juncheng, un
acuerdo para invertir conjuntamente en la industrialización del litio en la
ciudad china de Chengdú. Tianqi
Lithium es una de las tres empresas más importantes a nivel mundial dedicadas
al litio y actualmente cuenta con negocios en China, Chile y Australia[ii].
El gesto de
Alberto Fernández hacia los capitales norteamericanos es un juego peligroso, en
medio de la creciente tensión entre las dos grandes potencias, tensión que no
tiene perspectivas de superarse sino mediante un conflicto abierto. La crisis
empuja a los imperialistas a una redistribución de las zonas de influencia, es
decir un nuevo reparto del mundo, a través de la manera más “clásica” de
lograrlo: una guerra.
No cabe
duda de que ambos bandos se están preparando para la guerra. El imperialismo
estadounidense, una potencia hegemónica en declive ha retirado tropas y la
armada del Medio Oriente y de Afganistán para contener a China, la potencia
imperialista en ascenso. Beijing se está modernizando y expandiendo rápidamente
sus fuerzas armadas (EPL) y ahora tiene el segundo presupuesto de defensa más
grande del mundo detrás de Estados Unidos, con un total de alrededor de $ 209
mil millones este año. Las principales figuras del Pentágono estiman que una
guerra entre las dos grandes potencias podría suceder hasta 2024 o 2026[iii].
La
profundización de la guerra comercial entre China y Estados Unidos -ni qué
hablar de una eventual guerra directa- golpeará duro a nuestro país, ya que el
fin último de las guerras entre potencias capitalistas, es la obtención de
nuevos mercados y materias primas. ¡Como todos sabemos, desde hace mucho
tiempo, nuestro país es, en ese sentido, una enorme fuente de recursos que se
disputan los dueños del mundo!
La única
manera de salir de la crisis y resolver las demandas insatisfechas de las
mayorías, cada vez más empobrecidas, es romper con todas las potencias, declarando
una verdadera y sólida Independencia Nacional. Esta perspectiva está en manos
de la clase trabajadora, porque la burguesía “nacional”, que es socia en los
negocios de los distintos imperios en disputa, ha sido y continúa siendo
incapaz de llevar adelante una pelea antiimperialista consecuente.
Los partidos
que se reivindican socialistas, deben, por lo tanto, agitar con fuerza las
consignas que plantean la liberación nacional, como ejes ordenadores del
programa revolucionario que reclaman las actuales circunstancias.
[i]
https://www.pagina12.com.ar/483866-la-agenda-principal-fue-el-fmi-el-litio-y-el-discurso-de-odi
[ii]https://www.ambito.com/economia/litio/la-estatal-y-tec-y-una-empresa-china-industrializaran-conjunto-el-argentino-n5513535
[iii] http://masnoticiassocialistas.blogspot.com/2021/10/juegos-de-guerra-en-taiwan-por-la.html

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