¡Que se vayan todos! Convertir al país en una gran asamblea popular


Por Damián Quevedo

En las últimas horas se comenzaron a barajar cambios en el gabinete, principalmente en economía al punto que se está discutiendo la destitución de la recién asumida ministra de economía. Sergio Massa fue el nombre del día. Desde el miércoles temprano, los rumores sobre su llegada al gabinete no cesaban y, al cierre del día, lejos de minimizarse, se agrandaron: al tigrense lo ubican al frente del Ministerio de Economía, una vez que Silvina Batakis llegue al país.  

La maniobra, aclaran desde el oficialismo, podría venir acompañada de otras modificaciones en la estructura del gobierno que habría puesto como condición Massa y que podrían implicar movimientos en el Banco Central —que actualmente lidera Miguel Pesce— y en la AFIP, conducida por Mercedes Marcó del Pont, entre otras áreas. Hay que saber qué lugar ocupará la ahora jefa del palacio de Hacienda, Silvina Batakis, que asumió hace unas pocas semanas[1] 

La probable salida de Batakis, a un mes de asumir y sin haber tomado ninguna medida significativa, es otro síntoma de la absoluta desorientación gubernamental. Tan profunda es la debacle del ejecutivo nacional, que, si las cosas continúan así, nadie puede descartar la renuncia del mismísimo presidente.  

Como lo demuestra la historia de este país, la renuncia de un ministro de economía -en medio de una crisis- es, por lo general, la primera de una línea de fichas de dominó que caen una tras otra. ¡La pregunta central es si la última ficha, será, o no, Alberto Fernández! Mientras tanto, la vice, hace lo que viene haciendo desde hace tiempo, no habla ni opina en público.  

Este “silencio ensordecedor” de Cristina abona todo tipo de rumores “destituyentes”, que circulan por los pasillos de los ministerios, el Congreso y la Casa Rosada. Uno de los publicistas mercenarios del gobierno, Eduardo Aliverti, acaba de decir, en una nota publicada en el pasquín oficial, Página 12, que "no hay gobierno en sentido operativo 

Yendo en el sentido de este payaso mediático, que con la actual situación ve peligrar sus suculentos ingresos, podríamos decir, que, el ejecutivo no aparece en medio de la peor crisis política y económica desde el 2001 y las medidas que intenta tomar, como el Dólar Soja, no sólo no tienen impacto alguno en la realidad, sino que no son acatadas por nadie.  

Más allá de lo que hagan los personajes que gobiernan, o aquellos políticos patronales que pretenden hacerse dueños de la Rosada -luego de 2023- la izquierda debe presentarse, en las actuales circunstancias, como alternativa política. Para eso, y dejando de lado la liturgia “piquetera”, que no conduce a ningún lado, los partidos que se reivindican revolucionarios tienen, sí o sí, que proponer la caída del gobierno a través de la movilización obrera y popular.  

Esta palabra de orden, debe estar acompañado de un llamado a convertir el país en una gran asamblea, donde se discuta, de manera democrática, qué “modelo” de Argentina hace falta para resolver las demandas insatisfechas del conjunto. Allí, los y las socialistas diremos que no existe otro camino que no sea el de poner en pie un gobierno obrero, que rompa con el Capitalismo.  

Para que el movimiento de masas se ponga en estado “deliberativo”, en cada lugar de trabajo y en todas las barriadas populares, se deben organizar asambleas, donde laburantes y vecinos humildes comiencen a discutir, y, principalmente, a resolver todo, comenzando por el Argentinazo que será necesario para echarlos a todos e imponer una salida de fondo.  

 


[1] Página 12 27/07/2022

Volver a página principal

Comentarios

  1. Por un municipalismo asambleario sin delegación de poder popular. El asambleismo garantiza horizontalidad y nula concentración de poder en camarillas autoritarias de las que la historia tiene sobradas páginas. Por la revuelta.

    ResponderBorrar

Publicar un comentario