Por Juan Giglio
José Luis Espert -una de las “estrellas” liberales del
momento, junto a Javier Milei- agredió al compañero del PTS Cristian Castillo, cuando eran entrevistados por C5N. Este arrogante y pretensioso personaje,
que suele comportarse como un vulgar patotero, provocó varias veces al camarada,
con gritos e insultos que concluyeron en una amenaza explícita: si querés ir
más allá vamos más allá. (Infobae, 25 de mayo)
La izquierda no puede dejar pasar este tipo de agresiones, porque, si esta gente llegase a cobrar cierto vuelo,
los ataques verbales podrían llegar a transformarse en agresiones físicas mucho más serias
y peligrosas hacia compañeros y compañeras de nuestro campo. Aunque Espert, Milei y compañía no son fascistas, en el sentido
clásico de la definición, desde las organizaciones revolucionarias debemos
actuar como si lo fueran, presentando una defensa unificada.
Los políticos patronales deben saber que no les resultará sencillo
ni gratuito meterse con nuestros y nuestras camaradas. ¡Les tiene que quedar bien claro
que -parafraseando a Espert- quienes vamos a ir más allá, de manera de ejercer nuestra legítima
autodefensa, seremos los y las socialistas, haciendo lo que
recomendaban nuestros maestros, cada vez que decían que al fascismo no se lo
discute, se lo aplasta en las calles!
En la izquierda revolucionaria podemos discutir
con fuerza nuestras diferencias, como hacemos desde CS para con
el PTS, cada vez que criticamos posturas con las que no acordamos. Pero,
también, tenemos que entender, que cuando el enemigo de clase nos pone en su
mira, lo que prima es la unidad de acción, que se vuelve fundamental a la hora defender
la esencia de nuestras ideas y la seguridad de nuestros compañeros y
compañeras.

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