Alberto, entre la guitarra, los próceres y el desgobierno...

Por Damián Quevedo

Alberto parece vivir en un universo paralelo, aunque, quizá, como es consciente de que su gobierno está perdido, decidió continuar su “show”, haciendo lo que mejor conoce, que no es otra cosa que vender humo. La guitarreada y el cambio de imágenes en los billetes son, en ese sentido, las medidas más concretas que pudo implementar, las únicas que no han sido cuestionadas o desmentidas por otro funcionario.

En semejante contexto, no solo el kirchnerismo le marca la cancha de manera permanente, además de Cristina Fernández lo han hecho, sin ruborizarse ni recibir alguna clase de reprimenda, varios funcionarios de segunda línea, como el subsecretario de energía Basualdo. Ahora, para rematarla, también salió a pelear posiciones el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.

Solo fueron necesarias un par de cartas y una foto con el ministro de seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, para que el ex jefe comunal de Tigre consiguiera una suba, por decreto, de la base no sujeta a descuentos del impuesto a las supuestas ganancias de los salarios más altos.

Después de reunirse con el presidente Alberto Fernández, el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, anunciaron hoy el cambio en el mínimo del impuesto a las ganancias, que pasará a ser de $280.000.

El adelantamiento del anuncio fue, precisamente, una reacción de Fernández para frenar la escalada de tensión que venía dándose entre Guzmán, que buscaba que el cambio se diera más adelante y Massa que presionaba para adelantarlo[1].

Cualquier persona que conozca la historia del país, sabe que el cargo de ministro de economía está íntimamente ligado a los destinos de quien ocupe el sillón de Rivadavia. Por lo tanto, cada vez que la persona que ostenta este cargo es cuestionada, o reemplazada, la crisis política no se hace esperar, mucho menos en el contexto inflacionaria actual.

Eso lo saben todos los miembros de la coalición gobernante, por eso cuando atacan abiertamente a Guzmán, en el fondo no están haciendo otra cosa que pegarle al presidente, de manera de minar su autoridad. Está claro, que tanto Alberto, como el resto del gobierno, están haciendo la plancha y buscando como llegar menos salpicados al 2023.

En un país presidencialista, como este, la crisis del régimen se expresa a través de este la “balcanización gubernamental”, situación en la que, hasta el momento, solo deja bien parados a los gobernadores y los caudillos con poder territorial. No casualmente, estos son los que quieren desdoblar las elecciones en 2023, para no quedar pegados a quien consideran un cadáver político.

En medio de la crisis, los grandes capitalistas ya no depositan su confianza en Alberto Fernández, pero tampoco lo hacen con Cristina. Los ricos, de acá y de afuera, asumen que estos, si bien tratan de representar y defender más o menos consecuentemente los intereses de la burguesía, están tan débiles que no pueden seguir haciéndolo.

Por eso, como dijimos antes, quienes mejor representan a los de arriba, son los gobernadores, especialmente aquellos que comandan las provincias donde las grandes multinacionales, mineras, petroleras y otras empresas extractivistas, tienen asentados varios de sus principales negocios.

Esa fue la razón de que, luego de la derrota electoral en las elecciones legislativas, Juan Manzur asumiera la jefatura de gabinete, ya que se requería contar con alguien con el poder real que ya no tenían ni Alberto ni Cristina.

El papel que están jugando los gobernadores, principalmente del PJ, recuerdan a los analistas aquella liga de gobernadores y ex gobernadores del PJ, que en 2002 se hizo cargo de la crisis que había estallado junto a la convertibilidad, a finales de 2001, primero con el puntano Adolfo Rodríguez Saá y luego definitivamente con el bonaerense Eduardo Duhalde. Y hay que agregar al elenco al actual jefe de Gabinete de Alberto Fernández, Juan Manzur, en licencia como gobernador de Tucumán.

En el campo político de la oposición, la situación es la misma: quienes tiene poder territorial son siempre líderes del espacio, comenzando por Rodríguez Larreta, de Ciudad de Buenos Aires; Gerardo Morales, de Jujuy, o Alfredo Cornejo, ex y probable nuevo gobernador de Mendoza[2].

Hay señales de bonanza económica para algunos sectores patronales, debido a que la guerra empujó el aumento de las materias primas o commodities. El gobierno no puede valerse de esta oportunidad debido a su debilidad, situación que debe ser aprovechada por la izquierda para presentarse como una alternativa capaz de resolver las demandas esenciales de las masas, agitando con audacia el programa socialista.



[1] https://www.lanacion.com.ar/politica/alberto-fernandez-ya-esta-reunido-con-sergio-massa-y-martin-guzman-para-anunciar-los-cambios-en-nid27052022/

[2] https://www.perfil.com/noticias/columnistas/la-hora-de-los-gobernadores-por-jorge-fontevecchia.phtml

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