Por Claudio Colombo
En las últimas horas, comenzó a circular en las redes
sociales la imagen de un folleto que fue repartido por la
Dirección de Políticas para Juventudes de la intendencia de Morón y en el
que se sugiere sobre el consumo responsable de drogas. “Cocaína/pastillas:
andá de a poco y despacio, tomá poquito para ver cómo reacciona tu cuerpo…
(La Nación, 25 de abril)
Al hablar de la marihuana, en el folleto se aconseja que
“si vas a consumir” sea “mejor flores” que “prensado”, mientras que se
recomienda obtener esta sustancia a través de “fuentes confiables”. La guía
tiene incluidos los contactos telefónicos de la Secretaría de Políticas
Integrales sobre Drogas de la Nación (Sedronar), del SAME y del CPA de Morón.
(LN, 25 de abril)
Los dirigentes de Cambiemos aprovecharon la ocasión para pegarle
al intendente “progre” de Morón, como el ex jefe comunal de ese distrito,
Ramiro Tagliaferro, quien, según indica la misma fuente, dijo: Yo quiero un
Estado que les enseñe a nuestros hijos que la cocaína destruye vidas y
familias, no cómo consumirla.
¡Hipócritas! Ni a los oficialistas ni los opositores les interesa enfrentar en serio a ese gran negocio que es la venta de sustancias
-legales e ilegales- que provocan que enferman y matan a miles, especialmente dentro
de las filas de la clase obrera y los sectores más pobres. ¡No les interesa combatir
al narcotráfico, sino hacer demagogia, porque son parte de un sistema que está
metido hasta el cuello con ese negocio!
Como todo lo que se produce dentro del
capitalismo, las drogas son mercancías que proveen fabulosas ganancias a sus grandes dueños. Por esto, desde que existe este
sistema, basado en la ganancia de unos pocos a costa del sufrimiento de las mayorías, hay empresarios que lucran con la venta de estos
productos, comercializándolos a través de sus dealers o desde las farmacias y otros
negocios, que funcionan a cara descubierta.
En ese sentido, son las drogas legales las que provocan más
problemas, como el alcohol, el cigarrillo o las pastillas, que se ofrecen en el mercado sin prácticamente ninguna traba. Además de
negocio, la droga es una herramienta política que los capitalistas utilizan
para “mojarle la pólvora” a la rebeldía juvenil, ya que los y las de arriba prefieren contar
con miles de pibes estupidizados por el consumo, que a una multitud de luchadores, activos y
convencidos.
Por estas razones no se puede educar a nuestros jóvenes con las viejas recetas
del “miedo” ni, mucho menos, con las “nuevas”, como las que utilizan el
intendente de Morón y sus secuaces. En vez de recomendarles que consuman “poco” o de “manera
razonable”, hay que ganarlos para que encaren el único
combate coherente y eficaz contra el gran promotor de este negocio de la muerte, que es el
Capitalismo.
Para eso hay que hacer lo que no quieren ni pueden hacer los
políticos patronales. ¡Explicarles que los grandes empresarios ganan
fortunas provocando adicciones, porque de esa manera cuentan con los mejores “clientes”,
aquellos que están “obligados” a consumir y, para lograrlo, son
capaces de hacer cualquier cosa, aún sin dinero para comprar!
Hay que ganarlos para que odien a sus verdugos, que en vez
de jóvenes rebeldes quieren millones de “ovejas mansas”, explicándoles que, además, estos personajes usan los estimulantes como uno de los principales "combustibles” de la
flexibilidad laboral, ya que la cocaína mantiene activos y despiertos a los obreros que
trabajan en las peores condiciones, como los choferes que deben conducir
durante largas jornadas de viaje.
Estos trabajadores son, para la burguesía, “material
descartable”, porque después de algunos años de súper explotación, consumiendo de manera abusiva esas sustancias, terminan enfermándose o muriendo.
Hay que seguir el camino de los y las socialistas del siglo pasado, que
enfrentaban al alcoholismo obrero, promovido por los gobiernos y los
empresarios para destruir y neutralizar las mentes proletarias rebeldes.
Los/as agentes del capitalismo educan a generaciones de pibes y pibas para que agachen la cabeza y se terminen adaptando a este sistema decadente y explotador. Los y las socialistas no podemos ser neutrales frente a esta verdadera guerra por la consciencia y la salud de los pibes y las pibas, tenemos que ubicarnos en la primera línea de la lucha por la liberación, tanto de sus mentes como de sus cuerpos, sino seremos cómplices del sistema.

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