Por Damián Quevedo
El kirchnerismo apareció nuevamente con otra cortina de humo, de esas a las que nos ha acostumbrado, esta vez con el proyecto impulsado en el Senado para “pagar deuda con dinero fugado". ¡Otro pase mágico para una tribuna cada vez más reducida!
En el oficialismo esperan que el proyecto, que
establece una alícuota del 20% para los que exterioricen su capital (o del 35%
para quienes lo hagan después de los seis meses de su entrada en vigencia),
permita generar una masa de fondos suficiente como para saldar las deudas con
el FMI. "Se les da un plazo de seis meses para que puedan blanquear la
evasión y pagar los tributos que le deben pagar al país. Con este proyecto se
pueden recaudar alrededor de u$s70.000 millones.[1]
La iniciativa surgió justo cuando Cristina Fernández se reunía con el embajador de EEUU, otro claro gesto -de sumisión al imperialismo- en un contexto internacional signado por la guerra en Ucrania y las tensiones entre las grandes potencias.
Esta reunión expresa una actitud servil por parte del gobierno “nacional y popular”, que dejó, rápidamente, su afinidad con Putin para alinearse detrás de los imperialistas occidentales y, en ese marco, tratar de cumplir con el FMI, que es lo que ordenará los planes que, de aquí en más, implementen los de arriba.
El proyecto, como señalamos, tiene todos los elementos de una cortina de humo, ya que el impuesto es -en los hechos- una propuesta de blanqueo para esos capitales "fugados". El destino de esa medida “bolchevique” no es otro que el de llenar las arcas del Fondo Monetario, por lo tanto no queda otra que reconocerle a CFK su consecuencia política: ¡Su pretendida política de “redistribución”, ha sido y continúa siendo, en beneficiando de los grandes capitalistas, nunca de los y las de abajo!
Otro aspecto de esta fantochada, es que quienes viven de los cargos públicos desde hace años y conocen los mecanismos legales y legislativos, tienen claro que una iniciativa de estas características debería comenzar en la Cámara de Diputados. El hecho de haber sido promovida por un grupo de senadores oficialistas, facilita que, por cuestiones leguleyas, la propuesta sea rápida y efectivamente desechada.
De esa forma, el kirchnerismo podría hacer campaña electoral sosteniendo que intentó "hacerle pagar la deuda con la plata de los evasores", sin haber hecho, como siempre, absolutamente nada.
La izquierda
revolucionaria debe denunciar este tipo de maniobras, que buscan desviar la
discusión en torno al carácter real de la deuda externa. El problema no es de
donde salen los dólares para pagarle al FMI, sino que la deuda en sí es un
mecanismo utilizado por las grandes potencias imperialistas para expoliar a los
trabajadores de los países como el nuestro, mediante la imposición de políticas
de ajuste, políticas que el proyecto de CFI nunca puso en cuestión.
[1] Ámbito financiero 29/03/2022

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