Guerra de Alberto contra laburantes... ¡A cavar trincheras!


Por Damián Quevedo

La aprobación en el senado del acuerdo con el Fondo Monetario, buscado desde hace meses, podría haber sido, en otro contexto, una victoria política del gobierno nacional. Sin embargo, el resultado apenas logrado la votación en el Senado, es totalmente opuesto.  

Por una parte, a raíz de la guerra en Ucrania y del aumento de las materias primas -el petróleo principalmente, pero también el trigo- el mismo FMI reconoce que los objetivos pautados ya no solo no son factibles, sino que además serán insuficientes.  

Por otro lado, la inflación está en una escalada galopante, que pone al gobierno contra las cuerdas, al tener que resolver un problema acuciante para la mayoría del pueblo, con la demostrada incapacidad para hacerlo y recurriendo a medidas que ya fracasaron, como el control de precios. 

Según el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) de febrero, que elabora mensualmente el Banco Central en base a la opinión de al menos 40 consultoras, bancos y centros de investigación local e internacional, el país cerraría 2022 con una inflación minorista del 55%. De ser así, superaría el récord de la administración de Mauricio Macri en 2019 (53,8%), y habría que remontarse a 1991, cuando el país estaba saliendo de la hiperinflación, para encontrar un número más alto (84%)[1]. 

Debido al quiebre oficialista, que ya es un hecho público, algunos medios ya hablan del Frente de "todos contra todos". Manejar una crisis económica de la magnitud de la actual, es difícil para cualquier gobierno, en un contexto de estancamiento de la economía mundial. Pero, si a esa situación se le agrega la crisis política en el partido que gobierna el país, todo convierte en un desastre inevitable.  

Sin viento de cola, con la imposibilidad de evitar el default de la deuda, la economía local y mundial en recesión, Alberto y los suyos no saben para donde correr, aunque, sí o sí -en medio de semejante maremoto- siempre se encargan de dejar algo claro: ¡Siguen tratando de garantizar las ganancias de los grandes empresarios y del capital financiero!

Como señalamos en una nota anterior, esta declaración de guerra, está más que claro, que es contra la clase obrera. Por lo tanto, a los y las de abajo, no nos queda más opción que recoger el guante y organizarnos para encarar una lucha feroz. Es que, para garantizar -al menos- que nuestras condiciones de vida no empeoren, tendremos que derrotar el plan de ajuste, disfrazado de "guerra contra la inflación". 

¡Cavar trincheras para enfrentar las políticas anti-obreras del gobierno, significa organizarnos por abajo, pasando por encima de la burocracia traidora, para poner en marcha el nuevo Argentinazo que terminará con el ajuste y los ajustadores, dando lugar a una salida realmente de fondo, la del gobierno obrero, popular y socialista que necesitamos!  

[1] La Nación 17/03/2022

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