El Frente de Todos Contra Todos y el "realismo mágico"


Por Damián Quevedo 

Luego de un 24 de marzo, que fue una vidriera de la fragmentación en la que se encuentran las filas oficialistas, el peronismo intentó un armisticio entre los sectores en pugna dentro del Frente de Todos. Para eso, se organizó una reunión entre caudillos de La Cámpora e intendentes del conurbano, además de otros representantes de Alberto Fernández y Sergio Massa. 

Luego de este encuentro, la prensa oficialista -partidaria se podría decir- salió a celebrar la "superación" del conflicto y el nuevo marco de unidad que, supuestamente, habían encontrado en ese cónclave. 

Después de las diferencias que quedaron expuestas en el Frente de Todos con respecto al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el kirchnerismo no sólo no rompió la alianza de gobierno, sino que puso primera: salió a acumular desde adentro del peronismo a la vez que sus funcionarios salieron a enfrentarse a sectores que complican al gobierno de Alberto Fernández[1]. 

La situación que dio lugar a la ruptura -de hecho- no desapareció mágicamente luego de la reunión, ya que continúa la crisis económica que golpeó de lleno al oficialismo, crisis que pone en peligro cualquier intento de re-elección o, al menos, de continuar gobernando con otros candidatos. 

La interna peronista no está determinada por diferentes puntos de vista sobre la realidad del país o, incluso, sobre el contexto internacional, más allá de que en este plano haya diferencias de alineamientos, que en otras palabras significa de qué potencia debe depender el país.  ¡Todos coinciden en la necesidad del ajuste, lo que los fractura es el temor a una derrota en 2023, mayor a la sufrida en las elecciones legislativas, lo que implicaría para el kirchnerismo, perder la caja del Estado!

Esta lectura es la que hace la burocracia sindical, que por más que se siente a una mesa de diálogo, tiene sus intereses corporativos por sobre cualquier acuerdo político. 

El quiebre que exhibe el Frente de Todos entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner mantiene su correlato en la CGT, cuyos dirigentes más representativos se encolumnan detrás del Jefe de Estado y cuestionan a la agrupación que responde a la titular del Senado. Pablo Moyano pide por la unidad de la coalición oficialista pero vuelve a advertir que se movilizará contra la Casa Rosada si ve “un ajuste a los trabajadores”. 

La central obrera y el Presidente siempre tuvieron sintonía pero el resultado de las PASO marcó un antes y después: a partir de septiembre de 2021, tal como señalan ante PERFIL desde el entorno de uno de los secretarios generales, el diálogo se incrementó y hoy la relación entre las partes “pasa por un gran momento”.

Por eso, no fue casual que Héctor Daer, el representante más importante de “los gordos”, criticara públicamente a La Cámpora luego de la votación del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.[2]

Como ya lo venimos señalando, estamos ante un proceso de quiebre entre los de arriba y, sobre todo, de una debilidad histórica de la burocracia sindical, que otorga excelentes condiciones a la vanguardia obrera para forjar organizaciones independientes y plantearse una nueva dirección política y sindical. Esa es, justamente, la tarea de la izquierda, que debe aprovechar las circunstancias para impulsar la construcción de una conducción alternativa, de carácter socialista.



[1] Tiempo Argentino 26/03/2022

[2] Perfil 27/03/2022

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