Control burgués de las redes, Primavera Árabe y democracia directa


Por Damián Quevedo  

En medio de la crisis política abierta desde el acuerdo con el FMI, con un proceso inflacionario que se profundiza y sin la llegada inmediata de dólares para afrontar los vencimientos de deuda, el gobierno intenta dar pasos de endurecimiento de la institucionalidad sobre la cual se organiza el dominio de la burguesía.

Esta es una tendencia general, impulsada por los capitalistas de todo el mundo, que obtuvo logros desiguales en cuanto a la transformación de la democracia representativa en un régimen con características bonapartistas, aunque, por el momento, sin llegar a una dictadura abierta, ya que la lucha de las masas no lo permite.

Las cuarentenas, las restricciones a las libertades -en nombre de la “salud”- y el pase sanitario -que cayeron por la resistencia obrera y popular- han sido las medidas más generalizadas, que apuntaron en esa misma dirección, tomadas por los capitalistas de todo el planeta. En algunos países, como en China o Corea, mantienen su vigencia.

La crisis global del Sistema Capitalista empuja a sus líderes, principalmente a quienes hoy están a cargo de los gobiernos, a buscar métodos de control y represión, en consonancia con los planes de ajuste que necesitan imponer. En este contexto, el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, vinculado al Opus Dei, declaró la necesidad de imponer cierto proyecto para “regular” las redes sociales.

Durante la presentación de la Agenda Productiva Federal, el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, adelantó que desde el Consejo Económico y Social se trabaja, junto a 40 universidades, en "un estudio pionero" sobre las redes sociales a través del que se buscará proponer "un pacto para el buen uso de las redes sociales" para que "dejen de intoxicar el espíritu de nuestra democracia".

El objetivo es "aprovechar al máximo el potencial democrático que ofrecen las plataformas virtuales, avanzando hacia la construcción de entornos digitales plurales y respetuosos" para hacer frente a "los efectos negativos de la desinformación y los discursos de odio"[1]

Esta iniciativa, que puede parecer de poca relevancia, tiene como base la experiencia de los capitalistas en los últimos diez años y, fundamentalmente,  la enseñanza que dejó el uso de estas herramientas digitales durante la rebelión obrera y popular denominada Primavera Árabe.

En aquel momento, ante la falta de control de estas herramientas, los regímenes del norte de África y de Medio Oriente se vieron sorprendidos por la rápida propagación del fervor de estos levantamientos populares en Internet Hiperconectadas y en su mayoría sin líderes, estas movilizaciones, que crearon la Primavera Árabe, se propagaron a todos los niveles sin prácticamente ningún control de las autoridades.

En esta revolución, las redes sociales funcionaron como canal para el ejercicio de la democracia directa, debido a la dificultad de organizar asambleas presenciales, que en muchos casos se produjeron, de hecho, a través de las redes.

Los capitalistas y sus representantes más lúcidos saben el papel que jugaron estas herramientas en los últimos estallidos sociales. Por eso pretenden aplastar cualquier atisbo de democracia directa, que en el fondo es una manifestación del surgimiento de una nueva institucionalidad, obrera y popular, radicalmente distinta de la que sostiene al Capitalismo, que por más formas “democráticas” que asuma, no es otra cosa que la dictadura de la burguesía.

Desde la izquierda revolucionaria, debemos denunciar esta clase de medidas y señalar que la auto organización y la democracia directa, con asambleas o con la forma que el movimiento de masas utilice, son las únicas herramientas para terminar con el ajuste y la opresión que nos impone el sistema capitalista.

 [1] https://www.pagina12.com.ar/secciones/el-pais/notas

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