Por Juan Giglio
Unos días antes del golpe de estado de 1976, el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) contaba con aproximadamente 4.000 militantes, siendo una de las organizaciones trotskistas más influyentes del mundo. Durante la dictadura el PST continuó, clandestinamente, activando en los lugares de trabajo, estudio y barrios obreros sosteniendo diversas tácticas y publicando su periódico. Mi ingreso a esa organización data del año 1974, habiéndome acercado a través de la campaña electoral. (Leer todo)

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