Arguedas y la ruptura con el idealismo

 

Por Damián Quevedo

“Ningún gran artista ha sido extraño a las emociones de su época”[1].

La lucha de clases atraviesa todos los planos de la vida social e individual, tanto en el plano material como en el plano de las ideas, de la cultura, de todo aquello que Marx denominó superestructura.  Todo lo que ha sido conquistado, creado, construido por los esfuerzos del hombre y que sirve para reforzar el poder del hombre, es cultura. Sin embargo, dado que no se trata del hombre individual, sino del hombre social, dado que en su esencia la cultura es un fenómeno socio histórico y que la sociedad histórica ha sido y continúa siendo una sociedad de clases, la cultura se convierte en el principal instrumento de la opresión de clase. Marx dijo: "Las ideas dominantes de una época son esencialmente las ideas de su clase dominante.” Esto también se aplica a toda la cultura en su conjunto[2]

Este plano de la lucha de clases comprende expresiones culturales como la literatura, que desde que existe expresa las pujas políticas entre las clases, en ocasiones desde la sátira, como Moliere[3], que siendo hijo de un comerciante pequeño burgués del siglo XVII se burlaba de las costumbres y la moral del feudalismo. (Leer todo)

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