Por Claudio Colombo
El sobreseimiento de Cristina, en causas de corrupción en las que estaba
involucrada junto a sus hijos, es el resultado de las maniobras
político-judiciales pergeñadas para salvar a la “jefa” de la banda kirchnerista, algo parecido a lo que
hicieron otros jueces, para beneficiar a Macri y sus secuaces. ¡Esta justicia,
que persigue a “ladrones de gallinas”, no hace lo mismo con los
grandes mafiosos que entregaron el país o que lucraron robando de las arcas del
Estado!
Por esa razón, el encarcelamiento, durante el macrismo, de ciertos testaferros de Néstor y Cristina no fue otra cosa
que una “cortina de humo” para desviar la atención de los
trabajadores y el pueblo, mientras desde el ejecutivo nacional, en complicidad
con el PJ, aplicaban el mismo Plan de Ajuste que hoy por hoy lleva
adelante el gobierno “nacional y popular”. ¡Es que todos y todas acatan las
órdenes de sus verdaderos amos: los monopolios imperialistas!
Estas ofensivas judiciales expresan, además, las brutales disputas que suceden en las
alturas de la burguesía, que no tienen un basamento “ideológico” -como pretenden
mostrar TN, C5N u otros medios que trabajan para cada una de las fracciones en
pugna- sino que está ligada a la “guerra” económica que libran las grandes
empresas, a nivel nacional e internacional, por ejemplo alrededor del mercado de las vacunas.
Por esto, en una nota que escribimos en noviembre de
2018, durante el gobierno de Macri, decíamos: “Asumiendo esta
realidad, que provoca y empuja los juicios, no moveremos un dedo para reclamar
la libertad de los De Vido, Báez, Jaime, López y compañía, como tampoco nos
lamentaremos frente a un eventual encarcelamiento de la mismísima ex
presidenta. ¡Que se maten entre ellos, esa no es nuestra pelea!
Sin embargo, como no tenemos una gota de confianza en la
actual justicia, seguiremos promoviendo que los/as de abajo se hagan cargo de
impartir justicia, ya que han sido y continúan siendo los/as principales
víctimas de las políticas de los/as de arriba, de los que gobernaron ayer y de
los que gobiernan hoy. Queremos un castigo ejemplar, para que los mafiosos K se
pudran en la cárcel y sus bienes pasen a formar parte del patrimonio público.
¡Pero esto también queremos que vayan presos los nuevos cipayos que entregan el
país y su “capo”, Mauricio Macri! (https://convergenciabarrial.blogspot.com/2018/11/que-vayan-presos-los-que-estan.html)
Tienen que estar al frente de las investigaciones los sectores
más afectados por esta gente, los trabajadores y el pueblo. Los juicios no
pueden quedar en manos de los jueces de la corrupción capitalista. ¡Hay que
retirarles las causas e imponer la formación de jurados
populares, que dicten las penas más duras! Un mecanismo
que prevé la propia Constitución Nacional y que se está implementando, aunque
limitadamente, en algunas provincias del país.
Estos jurados deberían meter mano en una de los hechos más graves de corrupción, la creación y el crecimiento de la fabulosa deuda externa, que este gobierno está a punto de incrementar con el nuevo acuerdo con el FMI. Sobre la deuda existe un valiosísimo antecedente judicial, que es el fallo del Juez Jorge Ballestero, que en 2000 determinó su carácter fraudulento, tomando como pruebas las denuncias e investigaciones realizadas por Alejandro Olmos.
De acuerdo al mismo: “La deuda externa de la Nación ha resultado groseramente incrementada a partir de 1976 mediante la instrumentación de una política económica vulgar y agraviante que puso de rodillas al país a través de los diversos métodos utilizados, que tendían, entre otras cosas, a beneficiar y sostener empresas y negocios privados –nacionales y extranjeros– en desmedro de sociedades y empresas del Estado”.

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