Por Ernesto Buenaventura
Debido al aumento de contagios de
Covid-19 y a la aparición de la variante
ómicron, la provincia de Buenos Aires evalúa la aplicación
de un pase sanitario más rígido que el anunciado el viernes por
la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti. Así lo expresó este lunes su
par bonaerense, Nicolás Kreplak, que habló de una medida apuntada no solo
a “eventos masivos”, como se propuso desde Nación, sino a “todas las
situaciones en lugares cerrados”, incluidos el transporte público y el
ámbito laboral. (La Nación, 29 de noviembre)
La implementación de este tipo de pasaporte, que en Europa se
denomina “Green Pass” es un ataque a las libertades democráticas, porque divide a la sociedad entre personas supuestamente “sanas” y otras que estaría “apestadas”, dando
lugar a todo tipo de arbitrariedades y persecuciones. La determinación de
hacerlo no tiene ningún basamento científico, ya que las vacunas experimentales
que están siendo aplicadas no frenan los contagios ni las muertes, como lo
determinan las estadísticas (ver cuadro con cifras del Ministerio de Salud de Nación) que muestran que la mayor parte de la población
que tiene Covid o que fallece por este, ha sido vacunada.
La decisión de llevar adelante esta política nada tiene que ver con la defensa de la salud de la población, todo lo contrario. Su objetivo,
además de regimentar al conjunto, es favorecer los negocios, gigantescos, de
las multinacionales, que están vendiendo millones y millones de dosis de sus
productos -mayoritariamente transgénicos- a un mercado realmente fabuloso y en los hechos de carácter "cautivo". La OMS actúa como lobista de
las farmacéuticas, imponiendo el uso y la obligatoriedad en los hechos de las
vacunas.
Debido a esto, en Europa han surgido movimientos masivos en
contra de las restricciones y la vacunación obligatoria. En algunas ciudades de
Austria se acaban de producir las movilizaciones más grandes de
su historia. Por otra parte, en las colonias francesas, Guadalupe y Martinica,
una huelga general, seguida de grandes movilizaciones, frenó las directivas de Macron,
en cuanto a imponer confinamientos y vacunar masivamente. https://convergenciadecombate.blogspot.com/2021/11/la-huelga-general-en-martinica-y.html
Los trabajadores y el pueblo de nuestro país deben rechazar estas políticas, reclamando que se incremente en serio el presupuesto de la salud y que, en ese marco, se lleven adelante las terapias que han demostrado efectividad a la hora de combatir al virus. No casualmente, estas son combatidas por los agentes de las multinacionales de la medicina, porque no resultan rentables. Para aumentar los fondos destinados a la Salud Pública, hay que dejar de pagarles a los usureros internacionales y de entregar la Argentina a la voracidad de las multinacionales.
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