Derrota y vacío de poder ¡Vamos ya contra el Ajuste!


Por Damián Quevedo

La derrota en las elecciones abrió una crisis política de dimensiones inéditas. La presentación de renuncias de los principales miembros del gabinete, todos ellos de filiación cristinista, pone objetivamente contra la pared al Presidente de la Nación y, por lo tanto, a sus políticas de ajuste, saqueo y represión.  

Hasta ahora parece que de esas renuncias solo algunas serían aceptadas, ya que Fernández mantendría a sus principales funcionarios, dándole pelea al kirchnerismo. De suceder, esto lleva a la profundización de las peleas internas. En ese sentido, el llamado a la movilización del Movimiento Evita, para “defender al presidente”, es un anuncio de “guerra” contra sus enemigos de La Cámpora.  

La decisión de resistir las presiones de cambios de ministros, con Santiago Cafiero (jefe de Gabinete); y Martín Guzmán (Economía) como principales apuntados, fue tomada mientras la mayoría de los ministros que no habían renunciado estaban en la Casa Rosada. De hecho, una señal de que Alberto Fernández no cambiará ahora su equipo de colaboradores la dieron Claudio Moroni (Trabajo) y Sabina Frederic (Seguridad), quienes difundieron mensajes de apoyo por Twitter. (Infobae 15/09/2021).  

El golpe está dado, por más que Alberto no ceda a la presión, la amenaza de renuncias generó una crisis política más grande que la que provocó el resultado electoral. ¡La alianza que gobierna ya no es una coalición y estos sismos ponen en evidencia que el presidente tampoco gobierna y que la fractura del FdeT es irreversible! Hasta ayer pensaban en revertir el resultado del domingo en noviembre, ahora esa perspectiva les queda demasiado lejos.  

La movida del kirchnerismo es un acto desesperado, en cuanto a distanciarse del fracaso electoral, algo más que difícil si se toma en cuenta que Cristina prácticamente encabezó la campaña. La gran preocupación de la “Jefa” reside en que podría perder la mayoría en el Senado, una situación que hace años no vivía el PJ, dando lugar a una dispersión mayor del ejercicio del poder, con el peronismo dividido en tres fracciones y Juntos por el Cambio en, al menos, dos.  

Esta es una realidad que ninguna de las fracciones en pugna buscó, una crisis que nadie está en condiciones de pilotear. La situación de extrema debilidad -de quienes manejan el Estado, tanto oficialistas como opositores- es la mejor de las condiciones para que el movimiento de masas pase a la ofensiva y, en ese marco, le pegue un golpe durísimo a las políticas anti-obreras y anti-populares del gobierno.  

La implementación del encierro del año pasado, fue el principal paso para ejecutar el brutal ajuste que el gobierno llevó adelante durante todo este tiempo. Ya no están en condiciones de repetir esta línea, porque la mayoría no quiere volver a “quedarse en casa”. Los de abajo están en condiciones de hacer aún más aplastante la derrota del oficialismo, movilizando a la Plaza de Mayo y a otras plazas y auto-convocándose en asambleas en las fábricas, barrios y escuelas, para empezar a discutir desde las bases qué “modelo” de país hay que poner en marcha de acá en más.

La izquierda, de conjunto, es la única expresión política que está en condiciones de llamar a la rebeldía, porque queda claro que es la única fuerza que se opone consecuentemente al ajuste y a la sumisión al FMI. Es el momento de señalar que ninguno de los partidos que hoy discuten a puertas cerradas representan una salida a la crisis. ¡Todo lo contrario, sus dirigentes lo único que buscan es mantener e intensificar las políticas de la miseria y explotación que sufren todos los trabajadores!  

No hay que dejar de lado la campaña por el voto hacia la izquierda, que pueden crecer de manera geométrica en noviembre, especialmente en aquellos distritos donde más avanzó, como Matanza, Chubut, Neuquén o Jujuy. En la provincia norteña está Alejandro Vilca, quien podría convertirse en el símbolo de lo nuevo: un recolector de residuos socialista ingresando al Congreso, para utilizar su banca al servicio de las luchas y de la revolución socialista.

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