Por Juan Giglio
El Frente
de Izquierda tiene, desde nuestro punto de vista, un perfil progresivo, porque
los partidos que lo integran defienden la necesidad de que la clase trabajadora
construya sus propias herramientas políticas. Por esta razón, que
conceptualmente denominamos “independencia de clase”, lo apoyamos activamente, con
candidatos y candidatas de nuestro espacio, en todas las elecciones en
las que se ha presentado.
Otro
aspecto importante es que en las elecciones, el FIT -a pesar de sus límites y contradicciones- permite la
participación de fuerzas, como la nuestra, que tienen orientaciones políticas distintas,
incluso antagónicas. Un ejemplo, es que no tenemos acuerdo en cómo enfrentar la
emergencia sanitaria, mucho menos en cuanto a la defensa de las cuarentenas y
otras medidas de restricción de las libertades, que desde el FIT han apoyado.
Desde CS encaramos la campaña agitando los puntos coincidentes, aunque sin dejar de lado las diferencias, realizando volanteadas
en las puertas de las fábricas y escuelas, pintando paredes en lugares públicos y emitiendo spots publicitarios. Con materiales propios llamamos a votar a del
Caño, Bregman, Giordano, Solano y a nuestros candidatos, Juan Carlos Beica, Gabriela Capurro,
Hernán Centeno y Alberto Maille.
Sin embargo, a diferencia del PO, PTS e IS, que convocan a votarlos para convertirse en “Tercera Fuerza” -electoral-, ganando más diputados, nuestros
militantes le proponen a la clase trabajadora que rompa inmediatamente con los partidos
patronales y se sume a las organizaciones revolucionarias, convirtiéndolas en la fuerza hegemónica dentro del sector de la población que está llamado, por sus propias necesidades, a realizar la revolución socialista.
¡La campaña electoral es, como nos enseñaron nuestros maestros, otra trinchera, desde la cual hay que llamar a los y las de abajo a que enfrenten y derroten las políticas de la burguesía, confiando sólo en la movilización! Nuestras consignas tienen que incitar a la rebelión de la clase obrera, para que destruya lo viejo y construya lo nuevo, su propio gobierno, asentado en las asambleas de
base y otros órganos democráticos de discusión y decisión.
La izquierda no puede presentarse en público con un perfil “defensivo”, pidiéndoles a los laburantes que la voten solo para contar con un bloque parlamentario más grande que el actual. Debe decirle, con claridad y contundencia, que la única opción que tienen es la de sumarse a las filas de la revolución.
¡Que deben tomar como propias las ideas del socialismo científico, no en el futuro,
sino ya mismo!
Lo que
parece un debate menor es, en el fondo, profundísimo,
porque expresa que una parte de la
izquierda no cree contar con la posibilidad de ganar el liderazgo obrero en el actual período. ¡Para nosotros, la situación crítica
que atraviesa el capitalismo, agravada a partir de la emergencia sanitaria, es una oportunidad inédita para disputar la dirección del movimiento de masas, ya que no hay salida dentro del capitalismo!
Para eso, los candidatos y las candidatas del FIT deberían presentarse de otra manera -mucho más audaz y ofensiva- apareciendo como enemigos irreconciliables del Capitalismo, mostrando actitudes de desprecio, incluso exageradas, hacia sus lacayos. Es que se avecinan grandes insurrecciones que seguirán el camino de las que ya están explotando y que no dejarán lugar para la tibieza. ¡Todavía hay tiempo para hacerlo!

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