La izquierda, frente a la crisis, debe agitar con todo la Rebelión Obrera


Por Damián Quevedo

Las esperanzas, que por unos instantes crearon las elecciones legislativas, se empezaron a desvanecer, tanto para el gobierno como para la oposición patronal. La realidad en estos tiempos cambia de forma vertiginosa y la campaña, que comenzó con las vacunas como caballito de batalla, hoy gira en torno al nuevo tropiezo presidencial.  

Las muestras de inoperancia por parte de este gobierno se acercan a récords históricos. Estas van, entre otras, desde el vacunatorio VIP, pasando por la incapacidad de echar a un subsecretario y el velorio de Maradona, hasta la aparición de la foto que puso en evidencia la realización de una fiesta clandestina en la mismísima residencia de Olivos.  

Esta imagen liquidó la única carta que le otorgaba cierta credibilidad al gobierno en un sector de la población, en aquella parte que se creyó las arengas y lecciones de "maestro ciruela" -de Alberto Fernández- acerca de la pandemia y la necesidad imperiosa de imponer cuarentenas y otras restricciones a las libertades democráticas.  

La foto dice mucho más de lo evidente, no sólo porque muestra la inmensa falta de ética de quienes manejan el Estado (no puede ser otra cosa bajo el capitalismo) sino porque puso en evidencia que Fernández está cada vez más aislado. Es vox populi que los políticos patronales se manejan como señores feudales cuando tienen el poder, aunque sus trapisondas no siempre se hacen públicas. ¡Entonces, es mucho más significativo el hecho de que la foto haya trascendido, que lo que mostró!  

No es solo inoperancia o torpeza de quien participó en la fiesta. La imagen expresa la omnipotencia de una clase social, que en su mayor momento de decadencia no puede dejar de ostentar el beneficio de gobernar, de la manera más obscena. Sin embargo, esta obscenidad, que en épocas del Menemato hubiera pasado desapercibida, ahora, en tiempos de crisis, tiene un costo político fenomenal. Sobre todo en medio de la campaña y con un pueblo agotado de encierros y ajuste.  

Como un anticipo de la próxima elección nacional que será el 12 de septiembre, en base a las encuestas que realizan en la consultora Managment & Fit, muestran que puede darse una baja participación, porque “son primarias no vinculantes, que en el caso del oficialismo no define nada en la mayoría de los casos porque son listas únicas”. “Si antes teníamos un 10% que no quería saber nada con encuestas ni con política, hoy subió al 25%”, precisó para justificar el creciente desinterés. (Perfil, 17/08/2021).

La foto tiene un marco, un contexto que va mucho más allá de Olivos y del territorio nacional: la crisis Internacional y la creciente radicalización del movimiento de masas. Esto hace que no sólo golpee al gobierno sino a todos los partidos patronales, que son vistos por la mayoría de los trabajadores como esa misma caterva de privilegiados que el pueblo quiso echar cuando explotó el Argentinazo.  

Por esto mismo la izquierda, que más allá de sus contradicciones expresa algo muy distinto a esta casta privilegiada, puede aprovechar las actuales circunstancias si se decide a encarar una campaña electoral ofensiva, agitando ¡Que se vayan todos, que gobiernen los trabajadores, que viva el Socialismo! Para ello hay que usar los spots televisivos y otras herramientas mediáticas, para decir que hará falta otro Argentinazo, una verdadera revolución obrera.  

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