Por Juan Giglio
La máxima referente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, acaba de declarar que: En este y en el próximo año, la política de vacunación es la política económica central y tendrá, incluso, mucha más prioridad que las tradicionales herramientas fiscales y monetarias. ¿Por que? ¡Porque sin esta no podremos cambiar el destino económico del mundo! (Ver video)
¿Cuál es la
razón por la que el FMI está tan interesado en la salud del conjunto, si nunca
lo estuvo, ya que las políticas que suele imponer o "recomendar" este organismo imperialista, causaron y continúan causando enfermedades o directamente la muerte de
millones, debido al hambre, la miseria, la desocupación y otras pestes, que son la consecuencia directa de sus planes de ajuste, saqueo y precarización laboral?
A Kristalina y a sus camaradas del Fondo no les preocupa esto, sino todo
lo contrario. Se valen del virus -súper exagerando sus efectos- para provocar pánico e imponer mecanismos de control social inéditos, cuyo primer objetivo es conseguir la
desmovilización del movimiento de masas. Su objetivo es lograr que los trabajadores y los
pueblos piensen solo en “Covid” y dejen de lado sus demandas elementales, cada
vez más insatisfechas.
Al mismo
tiempo, esta gente, que responde a los monopolios imperialistas más
concentrados, apuesta a recomponer la economía mundial con una nueva “locomotora” que la arrastre: la de los grandes ganadores, las empresas farmacéuticas, cuyos dueños están realizando los negocios
más grandes de su historia, gracias a ese verdadero mercado “cautivo” que está conformado por cientos de estados, que deben comprar sus vacunas y otros productos, de manera obligatoria.
Por eso, no
es ninguna casualidad, que desde las oficinas del FMI, en total y absoluto
acuerdo con la industria medicinal, promuevan el “pase
sanitario”, que tiene a gobiernos, como el de Macron, a la vanguardia de su
implementación. ¡Sin embargo, esta línea contrarrevolucionaria, ya les está
causando problemas, porque cientos de miles, especialmente en Europa, están
ganando las calles repudiando lo que consideran un ataque a sus derechos
democráticos!
Sin
desconocer la existencia de la emergencia sanitaria, una más de las tantas que
existen y continuarán desarrollándose mientras se mantenga con vida el Capitalismo, desde nuestra
corriente internacional hemos caracterizado a esta política como “Contrarrevolución
Covid”. De la mano de los pases sanitarios, las cuarentenas y otras medidas represivas, el Capitalismo mundial está tratando de imponer regímenes mucho
más “duros” -bonapartistas- que reemplacen a la tradicional "democracia burguesa", que ya no les sirve para sostener su dominio.
A los grandes dueños del mundo no les queda otra, debido a la
tremenda crisis de súper producción que explotó en 2008 y no ha
sido resuelta con los planes financieros de “salvataje”. El Capitalismo necesita, para sobrevivir, otra gran destrucción de fuerzas productivas, como sucedió después de las dos grandes guerras mundiales. El problema de la burguesía es que, a
diferencia de esa época, ya no cuenta con millones de trabajadores
dispuestos a morir por sus respectivas “patrias”.
Desde que explotó la “Primavera Árabe”, y a pesar de las
coyunturas desfavorables, como la que atravesamos durante 2020, la clase obrera
mundial y los pueblos pobres se mantienen a la ofensiva, protagonizando rebeliones que tienden, objetivamente, a cuestionar el poder burgués. Rebeliones que podrán convertirse en revoluciones triunfantes, si los revolucionarios y las revolucionarias consecuentes nos ponemos a la cabeza, con una línea justa.
Para eso,
habrá que “barajar en dar de nuevo” ya que
la mayoría de las organizaciones que se reclaman socialistas sucumbieron a la ofensiva imperialista, aceptando mansamente sus políticas de confinamientos y de pases sanitarios, en nombre de la “lucha contra
el Covid”. Las conducciones de estos partidos, han
sido arrastradas por la burguesía, de forma parecida a lo que sucedió en la
Primera Guerra, incorporándose -en los hechos- al Frente Contrarrevolucionario
Mundial, aunque como su “pata izquierda”.
La lucha política contra estas direcciones, jugándonos a empalmar con las alas y fracciones que se resisten a seguir capitulando, es clave, porque de su resultado dependerá la posibilidad, o no, de poner en pie el Estado Mayor de la Revolución Socialista, que requieren las actuales circunstancias. La Corriente Comunista Revolucionaria Internacional, de la que formamos parte, está batallando para avanzar en esa dirección, impulsando la unida de los revolucionarios y las revolucionarias consecuentes.
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