El FITu y la izquierda revolucionaria, frente a una oportunidad histórica


Por Juan Giglio 

Para enfrentar la crisis económica mundial, que explotó a partir de gran depresión de 2018, la burguesía de todo el mundo emprendió una feroz ofensiva contra el movimiento de masas, a través de lo que hemos denominado “Contrarrevolución Covid". Esto significa utilizar virus -exagerando su peligrosidad- para imponer restricciones draconianas a las libertades democráticas elementales y, en ese marco, garantizarles negocios fabulosos a las farmacéuticas.

La intención de los capitalistas es avanzar hacia un cambio de régimen, abandonando la democracia burguesa -la institucionalidad “parlamentaria”- para imponer Estados con características “bonapartistas” (dictatoriales) o directamente fascistas. ¡Necesitan esta transformación, porque es la única forma de imponer un salto cualitativo en la explotación de la clase trabajadora, que en todo el mundo se rebela contra los políticas de ajuste!  

Esta perspectiva es ahora muy difícil de concretar, debido a la falta de autoridad de la mayoría de los gobiernos y al ascenso de la clase trabajadora y los pueblos, incluso donde existen dictaduras abiertas, como en Myanmar, China o Cuba. Sin embargo, la tendencia general muestra que el mundo va en camino hacia regímenes más represivos, cuya evolución dependerá de la fuerza del movimiento de masas de cada país.  

Esta dinámica se funda en el agotamiento -histórico y político- del parlamentarismo burgués, pero también, por la profunda crisis económica de la cual el capitalismo no puede salir, por lo menos hasta el momento. Para analizar la campaña electoral de la Argentina, es necesario comprender ese contexto, que la condiciona.

Este proceso, con los límites propios de la democracia burguesa, en un sentido atenta contra la tendencia general hacia el bonapartismo, porque alienta la participación del conjunto de los explotados en las discusiones políticas trascendentales. Es, por lo tanto, una contradicción insoslayable para los partidos patronales, que no pueden eliminar las elecciones, a pesar de que buscaron prescindir de las primarias.  

El debate en curso es una bomba de tiempo, que podría estallar a través del “voto castigo”, contra el gobierno y la principal alianza burguesa opositora, la de Macri, Bullrich y compañía. ¡La tarea de los revolucionarios consecuentes es tratar de que la explosión se canalice hacia la izquierda, especialmente hacia el FITu, que está en condiciones de realizar una elección histórica.

Para eso, sus candidatos deberían dejar atrás la conservadora campaña que están llevando adelante, para concentrar sus golpes hacia el corazón del régimen, agitando con audacia, incluso con exageración, la necesidad de ECHARLOS A TODOS CON UN NUEVO ARGENTINAZO, que dé lugar a un GOBIERNO OBRERO Y SOCIALISTA.

Hay que hacer todo lo posible para aparecer como una opción, diferenciándonos de los y las de siempre, aprovechando que Alberto y los suyos cometen cada vez más errores. Estamos convencidos de que los y las socialistas estamos en condiciones de capitalizar esta catástrofe burguesa, realizando una elección inédita. ¡Mucho más si tenemos en cuenta la tendencia general, que a nivel continental "gira hacia la izquierda"!

Si esto sucede, la izquierda se transformaría en “alternativa” para millones, obligándola a revolucionarse para capitalizar semejante dinámica. Para eso habría que comenzar a organizar un gran Partido de Trabajadoras y Trabajadores, abierto a todas las tendencias y sectores independientes, que estén dispuestos a ponerle el hombro a la lucha por el Socialismo.

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