81 años atrás, un agente del stalinismo contrarrevolucionario, Ramón Mercader golpeaba a León Trotsky con una picota, asesinándolo. A modo de homenaje, reproducimos una nota escrita un año atrás, con motivo del 80 aniversario y su testamento, siempre vigente:
Mi presión arterial alta (que sigue aumentando) engaña a los que me rodean sobre mi estado de salud real. Me siento activo y en condiciones de trabajar, pero evidentemente se acerca el desenlace.
Estas líneas se publicarán después de mi muerte. No necesito refutar una vez más las calumnias estúpidas y viles de Stalin y sus agentes; en mi honor revolucionario no hay una sola mancha.
Nunca entré, directa ni indirectamente, en acuerdos ni negociaciones ocultas con los enemigos de la clase obrera. Miles de adversarios de Stalin fueron víctimas de acusaciones igualmente falsas. Las nuevas generaciones revolucionarias rehabilitarán su honor político y tratarán como se lo merecen a los verdugos del Kremlin. (Leer todo)

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