Por Joao, de la sección brasilera de la Corriente Comunista Revolucionaria Internacional
Durante la visita del primer ministro español Pedro Sánchez a Buenos Aires, el presidente argentino Alberto Fernández, en una clara intención de halagar al primer ministro español Pedro Sánchez, dijo este miércoles que los mexicanos provienen de pueblos indígenas, brasileños de la selva y argentinos de Europa. Solo en esta pequeña declaración, que no se sustenta en hechos históricos, logró ser al mismo tiempo racista, xenófobo y molestar a gran parte de los ciudadanos de la propia Argentina así como de sus vecinos de América Latina.
La elección de Fernández como presidente de Argentina fue celebrada por la
izquierda reformista de los países vecinos ante el desastroso gobierno del
derechista Mauricio Macri. Pero Fernández no solo no responde a las necesidades
reales de la clase trabajadora en cuanto a mejorar sus condiciones de vida,
sino que al hacer declaraciones de este tipo demuestra exactamente que no es
muy diferente de un sector de la burguesía, que a pesar del pseudo discurso
progresista aún mantiene sus prejuicios de clase.
La repercusión fue tanto a nivel nacional como internacional, incluido Jair
Bolsonaro, el ultra-rreaccionario presidente de derecha de Brasil, el mismo
famoso por su racismo explícito, la devastación de la Amazonía, la persecución
de los pueblos indígenas brasileños, etc., aprovechó la oportunidad. para dar
respuesta a su rival de “izquierda” para hacerse pasar por nacionalista y
defensor de los nativos publicando una foto en su Twitter con indígenas con las
siguientes palabras “¡Selva!”, jerga militar que significa “¡Está bien!”.
Acorralado por las terribles repercusiones, a Fernández se le ocurrió la
clásica frase “Pido disculpas a los ofendidos”, que en la práctica está lejos
de ser una disculpa sincera. A veces, la izquierda reformista se las arregla
para comportarse peor que la extrema derecha.

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