Mis primeros 47 años de militancia revolucionaria


Por Juan Giglio

En 1974 comencé a militar en el viejo Partido Socialista de los Trabajadores, luego de participar -como espectador- del acto que el PST organizara en conmemoración del Día de los Trabajadores, el el 30 de abril en la Plaza Flores, justo un día antes de que Perón echara a los Montoneros en Plaza de Mayo, tildándolos de “imberbes”: ¡Este discurso fue, en los hechos, el grito de guerra contrarrevolucionario que le abrió el camino a la Triple A para masacrar cientos de militantes de la izquierda peronista y marxista!

No casualmente, ese mismo mes las patotas peronistas se cobraron la vida del “Indio”, Inocencio Fernández, delegado de la metalúrgica Cormasa de Zona Norte, el 8 de mayo. A la semana, después de su entierro, la hipócrita dirigencia de la UOM, presionada por la base que repudió masivamente el crimen, acompañó un paro surgido desde la bronca por abajo. Al día siguiente del entierro, el martes 14 de mayo, se inició una huelga, exigiendo justicia por el Indio y la renuncia de los ‘delegados’ fraudulentos. 

El 29 de mayo, la Triple A, organizada desde el Ministerio de Bienestar Social, por su titular el “Brujo” José López Rega, perpetró la “Masacre de Pacheco”, en la que cayeron tres militantes del PST, Antonio "Toni" Moses, Mario "Tano" Zidda e "Hijitus" Oscar Mesa, luego de haber sido secuestrados en el local partidario del Talar de Pacheco, que tuve la oportunidad de conocer apenas unos días antes, yendo a "piquetear" fábricas junto a una delegación de la Juventud Socialista de Avanzada.

47 años después continúo recordando que mis primeros pasos en la militancia tuvieron lugar en momentos en los cuales el capitalismo se cobraba la vida de estos camaradas entrañables, igual que aquellos y aquellas que fueron asesinados y asesinadas a partir de ese mes fatídico, primero por el gobierno peronista y después por la dictadura militar. ¡Por su memoria vale la pena seguir conspirando contra esta sociedad inmunda, construida por la burguesía en base a la explotación y la miseria de millones a lo largo y a lo ancho del planeta!

Las nuevas camadas militantes y las rebeliones que acaban de explotar en Colombia y Palestina, me alientan a seguir construyendo CS, que no pretende autoproclamarse como "el partido de la revolución", sino colaborar con su construcción, que surgirá de la cada vez más necesaria unidad de los revolucionarios y las revolucionarias consecuentes. Las actuales circunstancias son más que favorables para avanzar en ese sentido, ya que el Capitalismo nunca estuvo tan en crisis. 

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