Por Corriente Comunista Revolucionaria (sección brasilera de la CCRI)
La ejecución sumaria de residentes en las favelas de Río de Janeiro es constante. Pero esta vez, el asesinato de 27 vecinos, calificados de "sospechosos" por la policía y la prensa burguesa, alcanzó un triste récord. La invasión de la favela de Jacarezinho, el 6 de mayo, se caracterizó por una operación de guerra. La Policía Civil y Militar lanzó una ofensiva, con el claro y explícito objetivo de realizar un homicidio, bajo la justificación de defender a los niños y jóvenes que serían alistados por el narcotráfico.
La última de las grandes masacres que la policía carioca llevó a cabo contra la población fue en enero de 1998, cuando la policía mató a 23 personas en Vila Operária, en el vecino municipio Duque de Caxias. Organizaciones de derechos humanos y prensa denuncian la existencia de escuadrones de la muerte, formados dentro de las fuerzas represivas, en el estado de Río de Janeiro. La relación entre la policía y el narcotráfico se hizo evidente. De esta relación nacieron las violentas milicias de derecha, base de apoyo del presidente Bolsonaro. (Leer todo)

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