Al morir Sverdlov, Lenin le dedicó un sentido epitafio en una sesión especial del Comité Central: Hombres como estos son indispensables; para reemplazarle necesitaríamos todo un batallón de ellos. También Lunacharski dijo de él que había sido un ejemplo de organizador bolchevique clandestino, prototipo del revolucionario profesional. Decía que Sverdlov tenía un conocimiento enciclopédico de todo el Partido, hasta el punto que parecía haber analizado a todos y cada uno de los militantes del Partido y sabía cómo tratar con sus camaradas. En memoria de este gran dirigente bolchevique, tras su muerte la ciudad de Ekaterinburgo pasó a llamarse Sverdlovsk. (Leer todo)

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