Por Ernesto Buenaventura
150 años atrás, un 18 de marzo de 1871, las masas parisinas "tocaban el cielo con sus manos", haciéndose cargo del poder para consumar el primer experimento victorioso, aunque pequeño en el tiempo -duró hasta el 28 de mayo de ese año- de una revolución proletaria de carácter socialista. Con su ejemplo, la vanguardia obrera y popular de todo el mundo comprendió que la revolución social dejaba de ser una utopía para convertirse en un objetivo estratégico, detrás del cual se han sumado y continuarán sumándose millones.
Hoy, cuando el Capitalismo, que está atravesando su etapa de mayor crisis -más bien putrefacción- y los trabajadores y las trabajadoras de todo el planeta se rebelan, contrariando los planes de la OMS, los laboratorios y los gobiernos cipayos, la Comuna de París debe estar más presente que nunca en cada una de las consignas que los revolucionarios y las revolucionarias consecuentes lanzamos con el propósito de movilizar y elevar la consciencia de los y las de abajo. Debe estarlo, porque tiene que quedar claro que la burguesía no puede reformarse... ¡Hay que enterrarla definitivamente, continuando la obra que comenzaron a realizar 150 años atrás estos héroes y estas heroínas!

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