Por Sasha
“Fue a comprar y no volvió”, “Tenía una
entrevista de trabajo y no llegó”, “La dejé en la puerta del colegio, pero me
llamaron para preguntar porque no asistió a clases”, “Estaba jugando en la
vereda de casa y se la llevaron”, estas son algunas de las frases que
escuchamos a diario en los medios de comunicación por parte de familiares de
mujeres, adolescentes y niñas, a las cuales les arrebataron la existencia.
Quiénes en su mayoría han caído víctimas de la violencia machista y han perdido
la vida. Otras han desparecido sin dejar rastros, como si se las hubiese
tragado la tierra.
Mientras el estado hace la vista gorda ante la
tasa creciente de violencia machista contra mujeres, adolescentes y niñas,
miles de familiares salen a las calles a buscar justicia, llevando la voz de
las que fueron calladas, rompiendo todo por las que ya no están y dejando la
vida incluso, buscando a las que todavía no aparecen, como fue el caso del
padre de Marita Verón, quién falleció sin poder encontrarla.
Recientemente familiares y amigos de Maia, de siete años, interrumpían el tránsito en la autopista Dellepiane, a la altura de Parque Avellaneda, para pedir por la pronta aparición de la menor, de quien no se sabe nada desde este 15 de marzo. Sus allegados denuncian que un hombre en bicicleta se llevó a la niña. ¡Queda cada vez más claro que el Estado, y las instituciones que lo conforman no nos cuida! Solo la movilización, los cortes de calle, las puebladas podrán conseguir algo de justicia en este sistema machista y patriarcal, mientras peleamos por cambiarlo por otro, más justo, mediante un gobierno de trabajadores y trabajadoras que construya el Socialismo.

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