Por Juan Giglio
Recordamos este acontecimiento, clave para comprender la situación revolucionaria mundial, reproduciendo un artículo escrito en 2017 que tiene gran vigencia: En diciembre de 2016 caía en manos del dictador al-Assad la "capital de la resistencia siria", Aleppo, cuyas milicias se vieron obligadas a retroceder debido al pacto pergeñado por Rusia, Irán y Turquía, que de esa forma le pegaron un durísimo golpe al proceso iniciado durante la "Primavera Árabe", un proceso que volteó a varias dictaduras pero no pudo con el carnicero de Siria, Bashar al-Assad.
Cuando empezó la revolución en ese país, el gobierno del Partido Baaz sacó el ejército y las bandas adictas a la calle para masacrar al pueblo en lucha, jugándose a aplastar el fenómeno más progresivo - los consejos locales - alrededor de los cuales se organizaron inicialmente las milicias revolucionarias. Bashar, también liberó de las cárceles a sus viejos enemigos, los militantes de la “Hermandad Musulmana” y de otras tendencias jihadistas más radicalizadas, de manera de infiltrar una "quinta columna" en las filas del pueblo insurreccionado, al servicio de vaciarles el contenido a los concejos locales. (Leer todo)

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