Por Hernán Centeno
Impuesta más que por necesidad de docentes y alumnxs, como ariete de las políticas de ajuste del gobierno, la educación a distancia llegó para quedarse, como les gusta decir a las autoridades educativas de Nación y Provincia. Más allá del Covid-19, esta línea constituye una de las tendencias del Capitalismo Mundial, que apunta a utilizar las nuevas tecnologías y la “virtualidad” para dar un giro de rosca al proceso de súperexplotación global.
Algunos analistas de izquierda, pecando de formalidad, entienden que esta dinámica es positiva, ya que al profundizarse conseguiríamos acceder a una cantidad tremenda de información, que en los hechos significaría un avance hacia una especie de “democratización” educativa. Sin embargo, en este sistema basado en la explotación, lo que pretenden los ricos, que son en definitiva quienes ejercen su dominio sobre el conjunto, no es otra cosa que abaratar costos. (Leer todo)

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