Los gobiernos europeos pretenden confinar a la clase obrera y taparles la boca a los médicos críticos
Por Claudio Colombo
El vocero del gobierno de Madrid declaró en una conferencia de prensa, que
el problema con los contagios no sucede en el Metro ni en los transportes públicos,
sino en las reuniones de amigos o familiares, aclarando la línea que tienen
los de arriba para frenar las protestas, que para existir siempre comienzan a gestarse en reuniones de todo tipo. ¡Desde el ayuntamiento pretenden que lxs trabajadorxs vayan a trabajar, pero que ni se les ocurra juntarse, porque para lxs de arriba qué mejor que lxs de abajo se mantengan dispersxs!
En función de esto, los funcionarios municipales, contando con el aval del gobierno del Estado Español -conducido por el PSOE y sus aliados "progres"- están tratando de inponer un durísimo confinamiento, mediante una especie de bloqueo, a
los barrios proletarios del sur de la capital, entre los que se encuentra el emblemático
Vallekas, aislando a sus vecinos y vecinas, exigiéndolxs que sólo se ocupen de comer, dormir e ir a trabajar. ¡No vaya a ser que las patronales sufran pérdidas
durante este período!
Si bien es cierto que en las declaraciones, los funcionarios se cuidan de decir que están prohibiendo las “asambleas”
o reuniones de “activistas”, al invalidar las reuniones en general, en los hechos prohiben a todas. !La
supuesta pandemia se ha convertido en el arma ideal para los gobiernos, que -propalando el miedo- se juegan a liquidar la herramienta más poderosa que tiene la clase trabajadora para defenderse de los patrones y de sus estados, como es su capacidad de organización!
En el mismo sentido, el gobierno de Londres acaba de
decretar la detención del médico alemán Heiko Shoning, quien forma parte de los
“Médicos por la Verdad”, un núcleo de científicos organizados a nivel mundial,
que denuncian las políticas sanitarias de la OMS,
afirmando que se exagera la peligrosidad del Covid-19 con el
propósito de limitar las libertades democráticas. La detención del médico en cuestión es un ataque a estas libertades, que debe ser denunciado como tal, reclamando su liberación y el derecho a emitir sus conclusiones.
Queda cada vez más claro que la letalidad del
coronavirus es más pequeña de la que agitan lxs de arriba y sus medios, si se compara con otros virus o enfermedades de
carácter pandémico. Esto no significa, para nada, minimizar sus efectos. Lo que corresponde es enfrentarlo de acuerdo a su verdadera dimensión, atendiendo principalmente a
los sectores más vulnerables, como son los ancianos, las personas con
problemas importantes de salud y lxs trabajadorxs del sector sanitario.
Hay que rechazar es que metan a todos en la misma
bolsa, imponiendo políticas de cuarentena que en vez de ayudar terminarán perjudicando al
conjunto, dejando un tendal de enfermxs y fallecidxs, debido a que el encierro y la metralla de noticias alarmantes provocan situaciones de stress o de depresión, que colaboran con la baja de las defensas y el desarrollo de otras
enfermedades. A esto hay que agregarle la falta de atención de otras enfermedades, relegadas por el Covid-19.
Eso es, en definitiva, lo que plantean muchos de los médicos y las médicas que han salido a cuestionar las medidas de la OMS, razón por la cual son salvajemente atacados por los medios y los aparatos represivos de los gobiernos, como acaba de suceder en Londres. Sus denuncias no sólo desnudan las políticas contrarias a las libertades, sino que ponen en evidencia los grandes negocios, de los laboratorios, que están detrás de las campañas “pro vacuna” y demás.

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