Todo el apoyo a la lucha de los trabajadores de Dánica

Por Nico Kobane

Desde hace cinco días, las plantas de Dánica de Llavallol y Villa Mercedes se mantienen paralizadas por sus trabajadores, que denuncian despidos ilegales e intentos de modificar el convenio colectivo de trabajo. La empresa no ha parado de lanzar ataques, antes y durante la cuarentena. En el mes de Abril tras un lock out, donde los empresarios hablaban de crisis, la planta de Llavallol fue visitada por el intendente de Lomas, Martin insaurralde y el gobernador Kicillof, que anunciaron la imposición de una "multa", que después se convirtió én beneficios económicos, con el supuesto propósito de "salvarguardar puestos de trabajo", a pesar de lo cual los ataques continuaron.

El grupo Beltrán, que está a cargo de la empresa y obtuvo un récord de ventas en los últimos cuatro meses, posee también ocho frigoríficos en Córdoba. Esta gente, acostumbrada a súper explotar a sus operarios, ahora pretende cambiar el convenio colectivo de trabajo, que es del gremio de Aceiteros, al de la Alimentación, que de imponerse significaría la reducción de los salarios en casi un 40%. Para eso han intentado acordar, de manera individual, con los trabajadores, presionándolos mediante extorsiones económicas.

En ese contexto, Lucas Suárez y Hugo Fiorini fueron despedidos ilegalmente de la planta de Llavallol, a pesar de la existencia de un decreto presidencial que impediría su concreción. Esto pone en evidencia la continuidad de una política antisindical, que está siendo avalada por los funcionarios gubernamentales, quienes en los hechos abren el camino de una reforma laboral. Esta situación empalma con la de los trabajadores aceiteros de Algodonera Avellaneda, perteneciente a Vicentin, que estando en lucha por no haber cobrado sus salarios, fueron amenazados por los bloqueos que organizaron en las plantas.

Todo esta situación plantea la necesidad de la puesta en marcha de un Plan de Lucha por parte de la Federación Aceitera, que para eso debería impulsar la realización de asambleas en todas las unidades productivas. Los obreros de Llavallol están garantizando guardias permanentes, que deben transformarse en un punto alrededor del cual se organicen las medidas de acción directa y una campaña sobre el conjunto del movimiento obrero, reclamando la solidaridad.

Hay que rodear de apoyo la lucha de los Trabajadores de Dánica y coordinar de manera efectiva todas las luchas en curso, como las que están sucediendo en la zona sur del Gran Buenos Aires, donde han explotado conflictos en distintos distritos, por ejemplo los alimenticios de Gate Gourmet y Cresta Roja, los Ferroviarios, Ansabo, Gotan, el Frigorífico Penta, etc. Desde Convergencia Socialista nos ponemos al servicio de los compañeros despedidos y del conjunto de los Trabajadores de Dánica, porque si ellos ganan ganará toda la clase trabajadora.

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