Con la detención de Carlos y un enorme operativo policial, el co-gobierno de Alberto, Kicillof y Larreta trata de amedrentar a la izquierda, que ayer comenzó a recuperar la calle

Por Comité Ejecutivo de Convergencia Socialista


La movilización de ayer, por la aparición con vida de Facundo y la renuncia de Sergio Berni, tuvo y tendrá una importancia política enorme, ya que después de meses la izquierda, de conjunto, rompió su letargo, y comenzó a aparecer en la escena política nacional con consignas que apuntan hacia el corazón mismo del régimen, que es su aparato represivo en la principal provincia del país. 

En ese sentido, esta marcha no fue como la del 17A, cuyas imágenes más bizarras utiliza el gobierno para construir a un “enemigo derechista”, que estaría agazapado intentando cambiar su rumbo, supuestamente progresista. Esta acción apareció con bastante fuerza en los medios, pegándole a los/as de arriba por “izquierda”, que es el lado que más los incomoda, ya que nada tienen para decir frente a las reivindicaciones que se plantearon frente a la Casa de la Provincia de Buenos Aires. 

Por esa razón, el principal socio político del gobierno nacional, Horacio Rodríguez Larreta, montó un operativo represivo descomunal, no sólo para amedrentar a los/as manifestantes, sino para dirigirse a los trabajadores y al pueblo en lucha, diciéndoles que no acompañe a quienes sostenemos las banderas rojas de la revolución y el socialismo, que en medio de la crisis capitalista que empuja al régimen hacia el abismo, cobran una relevancia trascendental.

La detención de nuestro camarada, Carlos Canessa, por pintar una pared con las consignas de la marcha, tuvo lugar en ese contexto. Normalmente, frente a un hecho de estas características, que no pasar de ser una simple “contravención”, la justicia libera al detenido en pocas horas. Sin embargo, Carlos todavía  está preso, lo que demuestra que el co-gobierno, ejercido por Alberto y Larreta, está funcionando en uno de sus aspectos sustanciales, que es su aparato judicial y represivo. 

Por todo esto, mientras continuamos exigiendo la libertad de nuestro camarada, insistimos en la necesidad de que las organizaciones que ayer marchamos redoblemos la apuesta, jugándonos a ganar definitivamente las calles, no sólo para pelear por el juicio y castigo de los secuestradores de Facundo, sino para empezar a agitar el único programa capaz de resolver -en beneficio de los/as de abajo- la crisis capitalista, a través de un Plan Obrero con medidas de carácter socialista.

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