Cipolletti gobernada para los dueños de Pollolin

Por corresponsal

El día martes 18 de agosto el intendente de Cipolletti, Di Tella, se hizo presente en la planta de la empresa Pollolín junto con directivos de salud pública, brindando una charla de carácter "informativa" sobre el Covid-19. Allí, lo único que intentó fue endilgarles a lxs trabajadorxs la culpa de los contagios, negando en los hechos la responsabilidad empresarial por la circulación viral dentro de la planta.

Esta política de frente único entre el poder político y la patronal no es casualidad, ya que los Maionchi, propietarios de Pollolin, vienen desarrollando una política negligente a través de un protocolo que no garantiza la salud de los/as trabajadores/as. Ejemplos tenemos de sobra, como el uso de máscaras que se compartían hasta hace unas semanas -después de una supuesta desinfección- la falta de distanciamiento social en varios sectores, como también de hisopados masivos para descartar infectados/as asintomáticos/as.

La empresa empezó a endurecer las medidas del protocolo hace menos de un mes, cuando ya había varixs contagiadxs. Pero también tiene responsabilidad el intendente, porque nunca implementó medidas, en toda la ciudad, para salvaguardar la vida de sus trabajadores. Por esa razón, hoy el área de salud se encuentra colapsada, haciendo más que visible la falta total de inversión en estos últimos años. Frente a esto, la única propuesta de esta gente ha sido la cuarentena extendida, que no hizo otra cosa que retrasar el proceso de contagios, que hoy se han expandido masivamente, con 17 muertes y más de 175 positivos en toda la ciudad.

Según los dueños de Pollolin, no se puede parar ni un minuto su producción, ya que se trata de una "empresa importante". Los trabajadores y trabajadoras no nos negamos a producir, sino que exigimos que se implementen las medidas de protección necesarias para hacerlo de la manera más saludable. Mientras nuestro "líder comunal" se pasea con Maionchi por la planta, muchos barrios y asentamientos de no tienen respuestas a los pedidos de sus servicios básicos.

Mención aparte merece el  STIA, sindicato de la alimentación, y la comisión interna, que en vez de defender la vida obrera por sobre las ganancias empresariales actúan como cómplices de estos aprietes.¡Hace falta un protocolo propio de los/as trabajadores/as y organización desde abajo para luchar en defensa del convenio colectivo y el salario!

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